Los museos son espacios donde se ponen las cosas que ya no sirven, y por eso están ahí. Porque las cosas que aún son útiles todavía son usadas. Menos los cestos de basura. Que también los hay en los museos. Y ahí sí se usan, porque el visitante o usa el cesto para arrojar la basura o no usa el museo.
Algo que está en un museo es algo que la gente quiere ver, o que es interesante para ser visto.
En los museos no se puede tocar nada de lo que está exhibido. Esto por miedo a que se rompa y después no haya cómo arreglarlo. Por eso las cosas están siempre detrás de vidrios, o de sogas, y nadie se puede acercar. También hay personas que vigilan a los visitantes para que estos no hagan nada raro. Y fallan, claro. Porque esto de ir a ver una ojota que usó un tipo de hace cien años ya es medio raro.
Los museos no son todos iguales. Hay algunos que no tienen cosas que ya no funcionan, sino animales que ya no funcionan. Estos se llaman de Ciencias Naturales. Lo curioso es que también tienen plantas y flores, pero éstas sí funcionan, y prueba de ello es que están ahí, haciendo todo lo que una planta hace. Como por ejemplo la fotosíntesis. Que es una foto que toma el visitante de la planta en el museo, y después se la muestra a sus amigos y les comenta: "Este es el museo al que fui". Ahí está la fotosíntesis.
También están los museos históricos. En estos lo que se puede ver son las cosas que usaron los humanos en otras épocas lejanas, pero no cualquier persona, sino gentes destacadas que hicieron grandes cosas. Aunque sus objetos no hicieron nada magnífico más que lo que haría otro objeto similar. Sin embargo los amantes de los museos van a ver la peineta de Mariquita Sánchez de Thompson, que es igual a cualquier otra peineta. En fin...
Los museos de arte son un poco más lógicos. Por lo menos aquí hay cosas hechas por sus dueños hace mucho tiempo. Hechas por alguien que jamás se enteró que era famoso, y que después de muerto resultó ser un gran artista.
Esto de los museos es una costumbre extraña de los humanos. Se preocupan más por esas cosas viejas que por las cosas del presente. Es más grave la degradación de una pintura del siglo XIII que la del actual medio ambiente.
miércoles, 16 de diciembre de 2009
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