Cuando un país le debe a otro país se dice que tiene una deuda externa. Y cuando un país le deber mucho a otro país se dice que la deuda es etérea. Por lo elevada.
Si un país le debe mucho, pero mucho, pero mucho a otro país, entonces empieza a deberle mucho respeto. Además de la plata. Se llama plata a lo único a que puede aspirar un deportista argentino en los Juegos Olímpicos.
El país al que se le debe se llama acreedor. Esto es porque es creedor de que va a cobrar. Gente de mucha fe. Será por esto que el Vaticano siempre está intercediendo entre los pobres y los ricos. Entre los pobres ilusos que creen en el pago de sus deudores, y los ricos dueños de los países pobres. Qué lío.
La deuda externa de la Argentina tiene mucho tiempo de existencia. Por eso algunos dicen que no es externa sino imperecedera. Claro que los extranjeros dicen que no es externa, sino enferma. Esto por lo que a ellos les produce cuando hablan del tema.
Hay un órgano que regula la relación entre un país deudor y su acreedor. Se llama testículo. De la hinchazón de éste depende los pasos a seguir en las tratativas.
También hay una organización que se interesa por la relación entre los países. Aunque en realidad el que se interesa más es el país deudor, se llena de intereses cada vez que la organización se mete a mediar. Estos son los famosos intereses de por medio.
Este organismo se llama FMI. O sea, For more intereses. Por eso los deudores quieren poner los intereses en formol. Así ellos no los pagan y los de afuera no se pudren.
Yo le sugerí a otro cabo primero que juntáramos un dólar por habitante y con eso pagar la deuda. Me dijo que no alcanzaba. Le sugerí juntar diez dólares por habitante y me insistió en que no alcanzaba. Le pedí que me escribiera en un papel cuánto debía éste país y no supo hacerlo. Entonces, le sugerí que los más pudientes como empresarios adinerados, políticos acomodados, y multimillonarios dueños de medios masivos, podrían poner un poco más que el resto, y así pagar la deuda. Me dijo que habría que ser extraterreste para ir con ese pedido a esa gente. Me ofrecí a ir pero en el cuartel no hicieron más que burlarse de mí sin tomarme en serio.
jueves, 21 de enero de 2010
lunes, 18 de enero de 2010
Max y la fotografía
La fotografía es una técnica poco original que tienen los humanos. Copia un momento determinado como si eso fuera meritorio. Es la institucionalización del plagio. Que en este caso no es delito. Como sí lo es en el de los billetes de curso legal. Que uno quisiera copiar ese diminuto instante en que los tuvo en la mano.
La fotografía es compartida por todos. No hay nadie que no saque una foto o no haya salido en una foto.
Cualquiera está apto para sacar una fotografía. Menos un fotógrafo. Que tiene que haber estudiado sobre fotografía para sacar fotos. Cuando no hay un fotógrafo profesional presente, la foto sacada es familiar o entre amigos. Y la saca cualquiera, o el que no quiere salir en la foto. Porque dice no ser fotogénico. Una persona fotogénica es aquella que siempre sale en todas las fotos.
Para mí los fotógrafos no existen. Existen las cámaras fotográficas, que son las que sumisamente realizan la tarea.
Un fotógrafo puede sacar una foto con su vista, pero la ve él solo. Y eso no tiene gracia. Ni se puede vender, y por eso no tiene gracia.
Hay distintos tipos de fotografía. Hay unas llamadas retratos de familia. En éstas sale toda la familia menos uno. Y la gente la saca cuando quiere tener un recuerdo dentro de varios años. Luego de varios años recuerda que tiene que pasar un plumero. Se llama plumero al accesorio limpiador de fotografías del año del recontra tatarabuelo.
Otras fotografías se llaman 4x4. En esas sale una sola persona y solamente la cabeza. Son tomadas por cámaras muy chiquitas que no pueden encuadrar el cuerpo entero. Son más baratas, y por eso la gente se saca mucho de estas fotos. Yo para entrar en la milicia tuve que sacarme una de esas; llevé una grande pero me retaron y me encerraron solo en una pieza chiquitita como esa foto. Fue por desacato. Osea, por no haberme sacato la foto chiquita que ellos querían. Cuando me invitan a una foto grande me ofrezco a sacarla yo. No sea cosa que se enojen en el cuartel.
En este planeta la gente gusta mucho de sacar fotos. Recuerdo que cuando yo llegué me sacaron un montón de fotos. ¡Y eso que no me conocían!
La fotografía es compartida por todos. No hay nadie que no saque una foto o no haya salido en una foto.
Cualquiera está apto para sacar una fotografía. Menos un fotógrafo. Que tiene que haber estudiado sobre fotografía para sacar fotos. Cuando no hay un fotógrafo profesional presente, la foto sacada es familiar o entre amigos. Y la saca cualquiera, o el que no quiere salir en la foto. Porque dice no ser fotogénico. Una persona fotogénica es aquella que siempre sale en todas las fotos.
Para mí los fotógrafos no existen. Existen las cámaras fotográficas, que son las que sumisamente realizan la tarea.
Un fotógrafo puede sacar una foto con su vista, pero la ve él solo. Y eso no tiene gracia. Ni se puede vender, y por eso no tiene gracia.
Hay distintos tipos de fotografía. Hay unas llamadas retratos de familia. En éstas sale toda la familia menos uno. Y la gente la saca cuando quiere tener un recuerdo dentro de varios años. Luego de varios años recuerda que tiene que pasar un plumero. Se llama plumero al accesorio limpiador de fotografías del año del recontra tatarabuelo.
Otras fotografías se llaman 4x4. En esas sale una sola persona y solamente la cabeza. Son tomadas por cámaras muy chiquitas que no pueden encuadrar el cuerpo entero. Son más baratas, y por eso la gente se saca mucho de estas fotos. Yo para entrar en la milicia tuve que sacarme una de esas; llevé una grande pero me retaron y me encerraron solo en una pieza chiquitita como esa foto. Fue por desacato. Osea, por no haberme sacato la foto chiquita que ellos querían. Cuando me invitan a una foto grande me ofrezco a sacarla yo. No sea cosa que se enojen en el cuartel.
En este planeta la gente gusta mucho de sacar fotos. Recuerdo que cuando yo llegué me sacaron un montón de fotos. ¡Y eso que no me conocían!
viernes, 15 de enero de 2010
Max y la historia
Historia es todo lo que ya pasó. Hace un siglo, un año, un mes, o un minuto. Si pasó, es historia. Por eso, si un peatón pasó un semáforo en rojo en la Avenida 9 de julio, se dice: "¡Ese tipo es historia!". Porque ya pasó.
Es como un diario íntimo de su mundo que van escribiendo. Pero lo escriben después de que pasan los hechos. Y se lo enseñan a los que no lo saben. O no estaban en ese momento. Acá se pierde lo de íntimo, ya que se enteran todos.
La historia la escriben los historiadores que son gente que no tiene buena memoria. Por eso necesitan escribir lo que pasa. Para no olvidarse. Aunque después, muchos, se olvidan igual.
El historiador gana dinero historiando, ya que la historia la escriben los que ganan.
Hay buenos historiadores y malos historiadores. Los buenos son los que dicen que las cosas pasaron como quiere el editor, y los malos historiadores perseveran en afirmar que lo que pasó, pasó porque tenía que pasar, y no podía pasar de otra forma distinta de cómo pasó.
Los primeros son historiadores independientes y los segundos dependientes. En el primer caso el historiador no depende de que pase algo para escribir historia. Con tal que se le ocurra algo, el editor le hace caso, y se hace la casa; en el segundo caso, dependen de que alguien les crea a ellos y sus afirmaciones.
También hubo un historiador de Racing que era una mezcla de los otros. Ya que sanateaba sobre lo que pasaba, pero lo hacía paso a paso.
La historia se divide en antigua y moderna. La antigua también se llama fábula o cuento chino, y está escrita a puro verso. El historiador no sabe qué pasó pero los demás tampoco, entonces habla con su tío que de chico le contaba un cuento. El editor vende eso como verídico.
La historia moderna está más próxima a nuestro presente. Acá los historiadores no reparan en verguenza a la hora de inventar.
Resultó ser tan buen negocio esto de historiar, que para que el negocio no terminara siendo historia se dividió en rubros. Así hay historia política, económica, social, cultural, deportiva. Y también está la posibilidad de compilar sin necesidad de ajustarse a un rubro específico. Esto se llama antología. Porque el historiador pone lo que se le antoja.
Se llama historia universal cuando la desfachatez del escribidor no tiene límites.
Un historiador conocido es Felix Luna. ¿Quién no escuchó hablar de las historias del Luna?
Es como un diario íntimo de su mundo que van escribiendo. Pero lo escriben después de que pasan los hechos. Y se lo enseñan a los que no lo saben. O no estaban en ese momento. Acá se pierde lo de íntimo, ya que se enteran todos.
La historia la escriben los historiadores que son gente que no tiene buena memoria. Por eso necesitan escribir lo que pasa. Para no olvidarse. Aunque después, muchos, se olvidan igual.
El historiador gana dinero historiando, ya que la historia la escriben los que ganan.
Hay buenos historiadores y malos historiadores. Los buenos son los que dicen que las cosas pasaron como quiere el editor, y los malos historiadores perseveran en afirmar que lo que pasó, pasó porque tenía que pasar, y no podía pasar de otra forma distinta de cómo pasó.
Los primeros son historiadores independientes y los segundos dependientes. En el primer caso el historiador no depende de que pase algo para escribir historia. Con tal que se le ocurra algo, el editor le hace caso, y se hace la casa; en el segundo caso, dependen de que alguien les crea a ellos y sus afirmaciones.
También hubo un historiador de Racing que era una mezcla de los otros. Ya que sanateaba sobre lo que pasaba, pero lo hacía paso a paso.
La historia se divide en antigua y moderna. La antigua también se llama fábula o cuento chino, y está escrita a puro verso. El historiador no sabe qué pasó pero los demás tampoco, entonces habla con su tío que de chico le contaba un cuento. El editor vende eso como verídico.
La historia moderna está más próxima a nuestro presente. Acá los historiadores no reparan en verguenza a la hora de inventar.
Resultó ser tan buen negocio esto de historiar, que para que el negocio no terminara siendo historia se dividió en rubros. Así hay historia política, económica, social, cultural, deportiva. Y también está la posibilidad de compilar sin necesidad de ajustarse a un rubro específico. Esto se llama antología. Porque el historiador pone lo que se le antoja.
Se llama historia universal cuando la desfachatez del escribidor no tiene límites.
Un historiador conocido es Felix Luna. ¿Quién no escuchó hablar de las historias del Luna?
domingo, 3 de enero de 2010
Max y la playa
La playa es un lugar lleno de arena que está al costado de un lugar lleno de agua. Y los dos están llenos de gente.
La gente va a la playa porque ahí descansa del trabajo. Menos el bañero, que mientras todos no hacen nada, él no puede hacer nada. Lo contratan porque nada.
La playa es un lugar de esparcimiento. La arena está toda esparcida por el piso, pero a nadie le molesta. Es lo que les gusta a todos. La playa es como el arenero de una plaza pero para gente grande. Aunque los chicos también van.
La gente va a la playa casi desnuda, y se tira al piso. Que no se ve nunca por la arena. Algunos se meten donde está lleno de agua y se divierten con las olas. Se llaman olas a aquellas partes del agua que quieren que la gente se vaya de vuelta a la playa. La gracia está en la lucha entre ambos.
Están los que no se meten al agua para no pelearse con las olas. Y están los que llegan a la orilla, miran las olas, y desisten antes de luchar. Esta gente dice que el mar inspira respeto.
Cuando una persona se cansa de luchar con la olas, empieza a ahogarse. Ahogarse es tomar agua exageradamente. Sin permiso.
Una persona que se está ahogando precisa a un bañero que la socorra. El bañero entra al agua y se la lleva afuera, donde le hace devolver el agua que tomó, y la zamarrea hasta que la persona lo reconozca. Que se llevó agua del mar sin permiso. Entonces ahí todos los presentes aplauden al bañero, que rescató el agua robada e hizo justicia.
El bañero es una persona muy importante. Está en una silla muy alta desde donde lo ven todos. Y él los vigila a todos, cuidando al agua del mar de los posibles ladrones.
El bañero es el mejor amigo del mar. Ya que los dos quieren lo mismo: que la gente no se meta al agua. El mar para que no le rompan las olas; y el bañero para que no le rompas las bolas.
Igual el agua es muy importante para la playa. Los desiertos, que son playas sin agua, están siempre con poca gente. Y ésta pide por favor un poco de agua. Por algo será que la mayor parte de este planeta es agua...
La gente va a la playa porque ahí descansa del trabajo. Menos el bañero, que mientras todos no hacen nada, él no puede hacer nada. Lo contratan porque nada.
La playa es un lugar de esparcimiento. La arena está toda esparcida por el piso, pero a nadie le molesta. Es lo que les gusta a todos. La playa es como el arenero de una plaza pero para gente grande. Aunque los chicos también van.
La gente va a la playa casi desnuda, y se tira al piso. Que no se ve nunca por la arena. Algunos se meten donde está lleno de agua y se divierten con las olas. Se llaman olas a aquellas partes del agua que quieren que la gente se vaya de vuelta a la playa. La gracia está en la lucha entre ambos.
Están los que no se meten al agua para no pelearse con las olas. Y están los que llegan a la orilla, miran las olas, y desisten antes de luchar. Esta gente dice que el mar inspira respeto.
Cuando una persona se cansa de luchar con la olas, empieza a ahogarse. Ahogarse es tomar agua exageradamente. Sin permiso.
Una persona que se está ahogando precisa a un bañero que la socorra. El bañero entra al agua y se la lleva afuera, donde le hace devolver el agua que tomó, y la zamarrea hasta que la persona lo reconozca. Que se llevó agua del mar sin permiso. Entonces ahí todos los presentes aplauden al bañero, que rescató el agua robada e hizo justicia.
El bañero es una persona muy importante. Está en una silla muy alta desde donde lo ven todos. Y él los vigila a todos, cuidando al agua del mar de los posibles ladrones.
El bañero es el mejor amigo del mar. Ya que los dos quieren lo mismo: que la gente no se meta al agua. El mar para que no le rompan las olas; y el bañero para que no le rompas las bolas.
Igual el agua es muy importante para la playa. Los desiertos, que son playas sin agua, están siempre con poca gente. Y ésta pide por favor un poco de agua. Por algo será que la mayor parte de este planeta es agua...
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