En los casinos además de ruletas, mesas con pared, y la mesa de Jack, están las máquinas tragamonedas. Que son unos aparatos donde la gente mete una moneda tras otra para ver si logra hacer que dejen de hacer tanto ruido. Porque mientras hacen girar unos rodillos con dibujitos hacen un bochinche terrible. Hasta que se paran los rodillos, ahí hay que poner otra moneda para que giren de vuelta. Y vuelto es lo que nunca dan estas máquinas del infierno.
Cuando una máquina tragamonedas se descompone le salen fichas por un agujero que tiene debajo de los rodillos. Y cuando se rompe del todo salen muchísimas monedas del agujero. Entonces ahí vienen los empleados del casino y se la llevan, o la apagan para que deje de largar fichas. Una vez apagada ya no hace más ruido. Por esto debe ser que la gente le mete monedas; para ver si se rompe, la desconectan, y deja de hacer ruido. Y de paso para ver si devuelve alguna moneda alguna vez.
Estas máquinas fastidian a la gente que va a los casinos. Pero a su vez son un buen pasatiempo para los que esperan un lugar en alguna mesa de números. Mientras esperan tratan que las máquinas se rompan y pierdan monedas. Cosa que pasa muy de cuando en cuando.
Las máquinas tragamonedas siempre están llenas de clientes. Incluso, tienen más clientes que Jack, o que las mesas con pared. Parece que al casino le sirve mucho que la gente trate de romperlas metiéndole monedas, sino ya las hubieran sacado.
Una vez vi como una de esas máquinas se rompió delante de mí. Primero hizo un chirrido como quejándose y después empezó a perder monedas en gran cantidad, mientras un señor las juntaba en un vasito de plástico. Después se fue y la máquina tragamonedas se quedó sin nadie que le meta monedas. Claro, ya se había roto, no se iba a romper de vuelta.
sábado, 5 de diciembre de 2009
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