lunes, 30 de noviembre de 2009

Max y los discursos presidenciales

Los discursos presidenciales son indescifrables, incomprensibles e internacionales. Y en algunos países como Argentina, inoportunos. Ya que siempre fastidian a la audiencia en lo mejor de la tira diaria. De acá es que sean siempre insultados.
Los discursos presidenciales están escritos por los ineptos. Que ocupan el cargo de primer mandatario. Se llama así porque es el primer sujeto al que la gente quiere mandar al carajo cuando suben los precios.
El presidente se coloca frente a la cámara y lee el discurso. El televidente se coloca frente al televisor y lee el horóscopo. Que tiene más certezas que el discurso presidencial. Que pudo haber sido escrito por Aschira. Que es una astróloga que sabe más de discursos presidenciales que de astrología.
El discurso presidencial puede no haber sido redactado por el jefe del gobierno nacional. Por esto el presidente lo lee sin mucho entusiasmo. Porque el crédito se lo lleva otro, aunque las cuotas las paga la gente. Por eso nadie presta atención al discurso, porque habla de lo que se va a tener que pagar. Siempre habla de eso, de lo que hay que pagar. "Lo que hay que apagar es la tele", dijo uno, desilusionado. Aunque en la radio también está hablando el presidente. Un discurso presidencial es una invitación a la lectura.
Los discursos presidenciales siempre van en cadena nacional. Esto es porque se escucha en todas partes. Menos en la casa del que lo escribió. Porque ya lo conoce y no lo pude criticar, y así no tiene gracia.
La hora en que pasa el discurso es siempre de noche. Para que nadie se pierda la oportunidad de ignorarlo. También para que los niños no se vayan a dormir sin un cuento.
Antes del discurso el canal avisa que el presidente de la república se dirigirá al pueblo. Y entonces todos se alegran porque lo van a tener a mano. Pero es mentira, habla desde la casa de gobierno sin permitir la golpiza.
Cuando termina de expresar su mensaje, da las buenas noches y se despide. Lo cual es un engaño por partida doble. Esto demuestra el sadismo de los gobernantes.
En Argentina hubo un discurso presidencial que terminó diciéndole al pueblo felices pascuas. Debe ser porque unos cuantos estaban rompiendo los huevos...

domingo, 29 de noviembre de 2009

Max y los cementerios

Los cementerios son lugares donde la gente no quiere ir, pero sabe que va a terminar yendo cuando ya no pueda ir a ningún lado. Por esto van de vez en cuando a familiarizarse con el lugar. Aunque también van cuando tienen que llevar a uno que ya no puede ir solo.
Los cementerios están llenos de muertos que no hacen nada. No como otros lugares donde hay muertos muy activos que hacen cosas y se les recrimina: "¡Dale muerto, corré!", "¡movete muerto!", "¡qué muerto que sos!". Este lugar es un espacio muy ocioso. Un médico me dijo una vez que también es un espacio oseoso, porque lo único que queda son huesos.
La gente que todavía no está muerta tiene miedo a los que están muertos. Por eso cuando los llevan al cementerio los dejan muy abajo y con un montón de tierra encima. Para que no puedan salir. Algunos los dejan en casitas para muertos que hay en el cementerio. Y se llevan la llave, claro. La única casa del cementerio que no está ocupada por un muerto es la del sereno. Que se encarga de vigilar que no se escapen. El sereno del cementerio es la única persona que no tienen que llevar al cementerio después de muerto; lo sacan de su casa y lo ponen en una de las otras. Le sacan la llave y así pasa de vigilante a vigilado.
En los cementerios, para identificar dónde están los muertos, se pone una cruz. Esto es porque muchos se olvidaron dónde los habían dejado y el sereno no los podía vigilar. Desde estos casos es que se cree que hay muchos muertos desparramados por las ciudades. Después unos vivos hicieron películas sobre estos muertos prófugos y las vendieron por todo el mundo. Hay quienes sostienen que no solo están sueltos, sino que además ocupan cargos públicos y privados.
Hay cementerios que son privados. Donde no pueden ir otros muertos que no hayan pagado su estadía. De estos cementerios parece que no se quieren escapar porque están muy cómodos. ¡Por algo pagaron...!

Max y los borrachos

Los borrachos son personas que se tomaron todo muy en serio para luego no tomarse nada seriamente. Se tomaron todo y dejaron de ser serios, y un montón de botellas vacías. Las botellas vacías son lo que certifica que un borracho no miente, porque apenas puede decir palabra.
Los borrachos hacen cualquier cosa con la excusa de que no están sobrios. Se ríen, cargan a la gente, y dan discursos disparatados. Los funcionarios públicos son casos de borrachos que no tomaron alcohol. Que es lo único que no tomaron. Ya que si tomaban alcohol después no iban a poder tomar todo lo que querían.
Hay borrachos que se duermen y hay borrachos que vomitan. Los primeros son pasivos y los segundos activos. Estos segundos se llaman así por los volcanes, que, también activos, lanzan al exterior. Como los borrachos.
Hay borrachos que se convierten en niños, porque molestan a todo el mundo con sus palabras trabadas; y hay niños que se ponen borrachos, porque así se creen grandes. Es un error.
Un borracho aventurero es aquel que pretende llegar a un destino en su estado de ebriedad. Pocas veces lo logra, ninguna sin ayuda.
Un borracho precavido es aquel que no bebe ni una gota de alcohol. ¿Cómo es borracho entonces? Por antecedentes y suma de méritos. Hay gente que deja el alcohol y sigue siendo borracha igual. Habla pavadas sin los efectos etílicos.
Para ser borracho hay que tener audiencia. No se es borracho solo y en una pieza. En ese caso se llama alcohólico y no tiene gracia.
Un borracho con público nunca recuerda su gracia, y todos aplauden tamaño olvido. El borracho también aplaude.
Los borrachos son dobles de riesgo sin goce de sueldo. Todo el tiempo. Sus movimientos son peligrosos y su quietud es signo de actividad eruptiva. Son especialistas en aterrizajes forzosos y en despegues frustrados. Yo soy del grupo de los activos. Aunque en el ejército está muy mal visto que un cabo haga payasadas. No que las haga la plana mayor de los uniformados, como es la tradición.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Max y los actores

Los actores son gente que simula. Simula que trabaja y se gana la vida haciendo eso. Osea, hace como que está triste, hace como que llora...Pero en realidad no hace nada de todo eso. A menos que esté en su casa, ahí no es actor, es ser humano. Que es toda la gente que no puede simular que trabaja, y tiene que trabajar en serio.
Los actores interpretan personajes. Se llaman personajes a gentes que hacen cosas raras. Es decir que un actor se interpreta a sí mismo, porque esto de andar imitando y simulando personalidades es muy raro.
Sin embargo a la gente le gusta lo que hacen los actores. Los van a ver a los teatros y a los cines. Estos son los lugares donde van los actores cuando quieren no ser ellos mismos.
La gente se sienta frente a los actores y disfruta del engaño, y cuando termina la función aplaude o abuchea. Eso depende de si creyó o no que el actor mintió y simuló buenamente.
Cuando un actor trabaja se dice que construye un personaje. Por esto se dice que la gente va a ver una obra. Por eso muchos teatros son como obras en construcción. Donde el actor construye al héroe, aunque el héroe más bien es el espectador que entra en ese sucucho que se viene abajo. Se llama espectador porque está expectante, de que no se le caiga el techo encima.
Hay actores que trabajan en el circuito under. Que son teatros donde se under el piso, se under el techo, se under las paredes. Estos actores no cobran mucha plata. Es lógico, antes de pagar al actor conviene arreglar un poco el teatro.
Cuando un actor realiza una simulación excelsa es nominado al premio Oscar. Este premio es el galardón máximo que puede recibir un actor, se lo dan cuando el actor simuló mejor que ningún otro. En algunos casos el simulador premiado era tan bueno que hasta se hacía pasar por actor. Hubo uno que era tan bueno haciéndole creer cosas a la gente que fue elegido presidente de los Estados Unidos.

Max y los turistas

Los turistas son gente que está en un lugar que no conoce, sin por esto estar perdida. Aunque en determinado momento se van a perder.
Para ser turista hay que viajar muy lejos y vestirse muy mal. Cuanto más lejos de donde vive está, mayor es la posibilidad de portar el título de turista.
Es muy importante que el turista no conozca nada de lo que está viendo, y más importante aún, es que no conozca las equivalencias monetarias al cambio. Si conoce el lugar no es turista sino visitante, y si está ducho en los precios y tarifas del lugar, es un gringo asqueroso, extranjero pedante, aguafiestas.
Para ser turista hay que dejar florecer la capacidad de asombro y magnificación de cualquier pelotudez lugareña. Un turista que no se maravilla de lo que ve, es un infeliz que anduvo kilómetros para no descubrir nada que no conociera, un viajante frustrado.
Los turistas que ignoran el idioma local son turistas de primera categoría. Gente que no se pre-ocupa de conocer la lengua autóctona, y está convencida que la maravilla de las comunicaciones avanzadas harán que ellos le hablen en polaco a un guaraní, y que éste le conteste en quichua, y que los dos entiendan todo.
Un turista no conoce gente que no sea encantadora y dueña de un espacio geográfico hermoso. Palabras como feo, aburrido, vulgar, no existen en el vocabulario de un turista.
El lugar donde un turista va a estar haciendo turismo se lo llama centro turístico. Lo cual es tonto, ya que centro turístico es cualquier lugar donde llegue un sujeto que es ajeno al mismo. Osea que centro turístico es cualquier lugar.
Los turistas son fotógrafos profesionales que están sacando fotos por placer, o fotógrafos aficionados que se aprovechan de su anonimato para hacerse pasar por asalariados del rubro. Total quién sabe de qué viven en Katmandú, Kuala Lumpur, o Dakota Oeste.
Los turistas tienen agentes de viaje. Que son gentes que no saben nada de un montón de lugares. Y por esto los contratan y les piden información de lugares desconocidos por el asesor. Entonces, el agente les dice: "Andá a este lugar que no tengo ni idea de cómo es, y por ende vos tampoco. Ahí vas a ser turista seguro.". Las agencias de turismo son oficinas especializadas en lucrar con su ignorancia y la de sus clientes. Envían gente a lugares lejanos para que estos se las arreglen solos. Eso sí, tienen las paredes llenas de fotos de centros turísticos que certifican que tienen clientes. Así deducimos que un turista que saca fotos es porque se las va a llevar a su agente de viajes, para que conozca el lugar que recomendó.
Otra característica fundamental del buen turista es hacer todo con lentitud. Un turista que se apura se asemeja a un habitante del lugar. Y esto es el fracaso total del viaje. La preocupación del turista es estar despreocupado. Un lugareño despreocupado es un farsante que pretende hacerse pasar por turista.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Max y los ladrones

Los ladrones son muchos. Igual que los maestros. Pero no reclaman mejoras salariales, las llevan adelante por su cuenta. Por eso se los llama ladrones, aunque en realidad nadie los llama porque nadie quiere que vengan. Pero ellos vienen igual.
Los ladrones son gente tímida que intimida. No se animan a pedir algo prestado, por eso lo agarran sin avisarle al dueño. Nunca devuelven lo que le prestaron. Por eso nadie le prestaría nada a un ladrón.
Los ladrones pueden actuar de diferentes maneras. Como los actores, que no son ladrones aunque la crítica diga lo contrario. Como hace siempre.
Hay ladrones que son amables. Le roban a la gente con mucha educación, aunque dejaron la escuela, porque ahí les enseñaban a no robar. Entonces le dicen: "Por favor me podría entregar su billetera", y ante la negativa insisten caballerosamente hasta salir con la suya. Y con la del asaltado, claro.
También hay ladrones violentos. Estos no piden las cosas de buena manera, dan una tunda. Es como un trueque bastante desigual; el asaltado entrega sus ex pertenencias y recibe a cambio una paliza. El ladrón se va contento por el buen negocio que hizo.
Otros ladrones hacen sus menesteres sin que nadie se entere, ni siquiera ellos. Que son llamados cleptómanos. Que son ladrones por diagnóstico clínico. Porque el doctor les dijo tome este medicamento y déjeme el ficherito donde estaba.
Algunos ladrones son tan brillantes que todos se dan cuenta que son ladrones. Porque después que pasan ellos las cosas brillan por su ausencia. Y después hay ladrones sin mucho brillo. Estos van presos por incompetentes, si robaran bien no los encarcelarían.
En este país a los ladrones se los nombra de muchas maneras. Como chorros, pungas, rateros...Pero estos son ladrones de poca monta. A los especialistas les dicen senadores, diputados, concejales, ministros...Entre estos últimos la diferencia está en los montos que roban. Un Ministro roba más que un Senador, y un Senador roba más que un Concejal, y un Concejal roba más que cualquier ratero menor; y todos juntos roban más de lo que está dispuesto en sus haberes.
Una vez leí un cuento que se llamaba Allí Babá y los cuarenta ladrones. Me lo robaron. El mismo debe haber sido escrito en otro país, acá la cifra excede en mucho a cuatro decenas, y además todos quieren ser Allí Babá. ¡Cómo si eso tuviera mérito!

lunes, 23 de noviembre de 2009

Max y los maestros

Los maestros son muchos. Y se encargan de reclamar mejoras salariales. También educan al pueblo. Que también reclama mejoras salariales. De acá debe ser eso de que los maestros son los encargados fundamentales para hacer las mejoras del país en el futuro, porque en el presente eso nunca pasa: ni lo de las mejoras ni que los maestros hagan algo.
Los maestros son distintos de los profesores. Estos últimos no tienen que usar guardapolvo. Porque los colegios secundarios todavía no están venidos abajo, como los primarios que se van cayendo. Se llaman primarios porque son los primeros en culturizar. A los maestros, los pibes eso lo hacen en sus casas.
Un maestro usa guardapolvo blanco para distinguirse del portero, que usa guardapolvo de otro color para distinguirse del maestro. No lo logra ninguno de los dos. Por esto debe ser que el alumnado no le hace caso a nadie. Por las dudas.
Después están los maestros que son docentes. Un maestro es docente cuando exige algo a la Cartera de Educación. Que no le hace caso. Igual que el alumnado.
Se llama cartera de educación porque la mayoría de los maestros son mujeres. Osea, maestras. Si fueran hombres sería bolsillo de educación. Lo que sería mejor porque entrarían menos cachivaches en su interior.
La Cartera de Educación es manejada por los carteristas. Que nunca fueron a la escuela y por eso se dedican a eso: a no pasar jamás por una escuela y ver cómo está.
Los maestros también hablan del Ministerio de Educación. Que yo no sé bien qué función cumple. Debe ser un sterio chiquitito que sierve para grabar clases. La tecnología en educación es muy grande en este país. Por eso no entra. Y sí en lugares como Alemania o Australia, que son espaciosos. Como la NASA que es una escuela con mucho espacio.
Los maestros defienden la educación pública y gratuita. Pero la educación pública y gratuita habla muy mal de los maestros. Los alumnos están a favor de la educación pública y gratuita, y en contra de los maestros. Sus posturas son insalvables, no hay una que se salve. Como las ballenas.
Un tipo que se llamaba casi como yo dijo que este país tiene un problema de clases. Hay solamente dos clases. Y así nadie aprende nada. También dijo que el mundo debía aspirar a una sociedad sin clases. Como Argentina, donde no hay clases, nunca hay clases.
El prócer máximo de los maestros es un maestro que se llamaba Sarmiento. Que según dice una canción era inmortal y era el padre de Laura. Que era una alumna ejemplar. Gracias a lo bien que enseñaba su papá.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Max y los alumnos

Los alumnos son gente que desconoce. Y pide a otro que lo haga conocer. Este otro se llama maestro, profesor, educador, guardiacárcel, domador, etc.
La palabra alumno viene de iluminar. Un alumno es alguien que le falta lumbre, o no está alumbrado. Por esto algunos alumnos salen del colegio como incendiarios, y otros como bomberos. Depende de si le gustó o no la escuela. La escuela es donde se da luz al apagado.
Una persona que no va a la escuela es un tipo con pocas luces. Un alumno que va a la escuela en turno nocturno, es un amante de la oscuridad que intenta hacer más ardua la tarea del educador.
Un alumno no solo precisa lumbre. También le faltan cigarrillos y alcohol. El cigarrillo para fumarlo, el alcohol para hacer molotov. Esto segundo es una manera brusca de dar lumbre a los demás.
Una persona que no es alumno en su niñez corre el riesgo de recibir toda la lumbre junta de grande. Y esto puede ser más doloroso. Juana de Arco es un ejemplo de educación violenta.
A los alumnos se les enseñan cosas que no saben y que tienen que saber para poder desempeñarse. Ya que el alumno está empeñado por su familia. Que lo dejó en la escuela a cambio de ayuda por escolaridad. Cuando no usen más la escolaridad le devuelven al hijo. Y ahí se desempeña.
Los alumnos que son grandes no se empeñan. Ya que van por su cuenta al colegio. Además tienen un trabajo donde deben desempeñarse antes de empeñarse en la escuela. Según dicen ellos.
Un alumno recibe educación durante un tiempo determinado. Pero si está muy apagado para recibir la lumbre, deberá estar más tiempo. Hasta que aprenda. Porque del colegio nadie debe salir sin llevarse un poco de luz. Por esto debe ser que en algunos colegios como el Joaquín .V.González se roban las lamparitas, los tubos, y las lámparas. Se llevan lumbre para las casas. Osea, tarea para el hogar.
La universidad es un lugar donde sus alumnos necesitan más kilowats. Porque ya entran con lumbre que traen de la educación secundaria. Se llama educación secundaria a la planificación realizada por el Ministerio de Educación. Y esto es porque la educación es secundaria, primero está la planificación. La última planificación de la "Cartera de Educación" se llama Polimodal. Una versión moderna del poliladrón: el viejo juego de chicos donde algunos son policías y otros ladrones, aunque todos quieren ser ladrones. Con el Polimodal, los dirigentes de la Educación lograron ser todos ladrones. Por eso dicen que es mejor para los chicos.
El lugar donde al alumno recibe la luz se llama aula. En este recinto es donde los maestros desean fervorosamente prender el fuego en los pibes.

Max y el boxeo

El boxeo es un debate entre dos políticos que se fue de las manos. Y se fueron a las manos. Aunque hay debates que se desenvuelven sin problemas, no se habla de los problemas. Por eso la agresividad en los debates es un asunto sin solución.
El boxeo es la parte sincera del debate. Ya que los debatidores desnudan su postura ante el público, y se pegan sin ocultar su intención. Que es que el otro quede mal parado, si es posible tirado.
La forma del debate no cambia estando en el ring. Los tipos se agreden sin decir nada, ni una palabra. El público no escucha nada concreto. Los boxeadores usan un protector bucal que sirve para evitar hablar de más. Para no comprometerse.
Se llama ring al cuadrilátero. Que es donde están discutiendo.
En el boxeo hay jueces que deciden quién gana la contienda. Según les convenga, claro. Igual que en la justicia ordinaria. Que es muy parecida a la del boxeo, porque tres tipos deciden todo arbitrariamente. El público en el boxeo no decide nada. En otros ámbitos tampoco.
En el boxeo hay entrenadores que asesoran al boxeador en qué puntos del contrincante deben descargar sus golpes, lo hacen en el rincón, para que no los escuche el rival.
Cuando uno de los boxeadores cae al suelo, el otro tiene que ir al rincón, pero no le pueden decir nada. Está en penitencia, por el daño que hizo. Al que está tumbado sí le pueden dar sugerencias. Como que se levante pronto o va a perder muchos votos. Entonces el desplomado elige entre perder muchos votos o perder muchos dientes.
Mientras decide qué perder, el árbitro le cuenta. No se sabe bien qué le cuenta, porque se agacha a su lado y le cuchichea al oido. El árbitro es un amigo en común que tienen los boxeadores. Cuando alguno está en la lona, él va y les habla tratando de animarlos. Y antes de empezar los trata de amigar en el centro del ring. Nunca lo logra.
Un renombrado boxeador fue uno llamado Tyson. Que era un gran debatidor. Siempre hacía que su rival le diera la razón, y perdiera el conocimiento. Por eso un crítico de debates llegó a postular que debatir con Tyson era de inconscientes.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Max y el cine

El cine es una sala de espera para usuarios de entretenimientos y esparcimientos. Así, una persona que va a comer a un restaurante, mientras espera su mesa va al cine. Paga su butaca y allí aguarda su turno para comer.
La gente que va al cine a esperar se entretiene charlando hasta que se corta la luz. Que es algo que siempre pasa en el cine, por eso se ponen imágenes en una pantalla, para que se pueda ver algo y no esté tan oscuro. Por esto la entrada no es tan cara, todos saben que se van a quedar a oscuras. No se puede cobrar mucho por un servicio así.
La única persona que cuando va al cine no espera nada es el crítico cinematográfico. Que tiene pasión por maledecir el servicio brindado. Sobre todo las imágenes, a las cuales nunca les encuentra sentido. ¡Cómo si esto importara!
Un grupo de personas haciendo una fila a la puerta de un cine, son gente que está esperando para esperar. En este país es algo común esperar. El marido espera a la esposa mientras se viste; ambos esperan un remís que los lleve a su destino; ya en la fila para entrar al cine esperan para esperar; y una vez en el lugar escogido de la salida esperan ser atendidos. Y luego, en la semana, esperan con ansias el fin de semana.
Es un lugar lleno de esperanza este país.
En el cine, para matizar la espera se presentan unos malabaristas que cargan con bandejas llenas de paquetitos. Van y vienen haciendo mil piruetas sin que se les caigan. Después se pone oscuro y ya no pueden seguir con su rutina.
Hay gente que entra al cine cuando ya se cortó la luz. Deben entrar engañados. Entran acompañados por el personal encargado de reinstalar la luz, que les va pidiendo disculpas mientras les alumbra el camino con una linterna. El nuevo concurrente se sienta y trata de entender lo que pasa.
La luz generalmente retorna después de dos o tres horas. Cuando vuelve la luz se apagan las imágenes. Entonces la gente se va disgustada del cine, porque no pudo leer, ni hablar, ni ver a los malabaristas. Y siempre se la agarra con las imágenes. Que en realidad fue lo único que dio un poco de luz.
Algunas gentes extrañas se apasionaron con estos percances que brindan los cines. Van aunque no tengan nada que esperar. Será por esto que algunos oportunistas empezaron a pedir que les dejaran poner sus imágenes para iluminar la sala. Les llaman películas y dicen que es arte. Algunos dicen que iluminan la vida de los hombres. Por lo menos, mientras estos esperan que vuelva la luz, no deja de ser cierto.

martes, 17 de noviembre de 2009

Max y la cárcel

En la tierra las personas que hacen cosas prohibidas van a la cárcel. Que es un confesionario donde los pecadores confiesan su crimen y se van por la puerta sin sentirse culpables. Los que no confiesan quedan adentro y deben cumplir una condena. Que es ayunar durante un tiempo hasta decir: "Sì, soy culpable", ahí es dejado en libertad condicional. La libertad condicional es que está libre bajo la condición de que no puede volver a la cárcel. Esto significa que están redimidos. La mayoría de los malechores se redimen.
La cárcel es manejada por los carceleros. Los carceleros son manejados por los prisioneros. Los prisioneros son manejados por los políticos. Los políticos son manejados por los otros políticos. Y los otros políticos son siempre los que hacen los tejes y manejes y tienen la culpa de todo.
La cárcel también se la puede llamar prisión. Pero carcelero y prisionero no son los mismo: el prisionero sale cuando quiere; el carcelero se tiene que quedar a cuidar que no se escapen los presos que no se quieren escapar. Porque están muy cómodos.
Las cárceles se dividen en dos: de máxima seguridad y de seguridad menor. Las primeras son aquellas donde hay máxima seguridad de que nadie se queda en cana. Las segundas son esas donde cualquier infeliz entra por salivar en lavía pública y se queda mil años. Esperando que lo atiendan.
Mil años es un periodo de tiempo que nunca puede ser manifestado en una condena. Lo máximo que se puede obligar a un preso a quedarse en la cárcel se llama cadena perpetua. Esto es que el tipo no confiese nunca su contravención y ante la duda de que sea inocente, lo dejan guardado. Aunque nunca nadie se queda para siempre porque se cansan y exclaman: "¡Sí, fui yo!¡Yo lo maté! ¿Me puedo ir ya?". Entonces firma la papeleta y sale libre.
En Argentina, que es donde yo vivo, casi nadie termina en la cárcel. Este país es un lugar ejemplar. Los tipos malos son todos buenos.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Max y la música

La música es una concatenación de ruidos hechos a propósito por una persona o un conjunto de personas. Estas personas se llaman músicos. Que son adoradores del barullo al cual llaman melodía.
La música es algo lindo, feo, horrible, hermoso, molesto, y agradable: todo al mismo tiempo. Depende de quién escuche los ruidos. Así, un músico hace un montón de ruido y es aplaudido y admirado por una persona, y es aborrecido por otra persona, y criticado por otra distinta; y hasta, en ocasiones, golpeado por una cuarta persona. Esta persona es también llamada vecino de al lado.
Los músicos usan instrumentos para hacer ruido. Un músico que no usa estos instrumentos es una persona que golpea una mesa, aplaude con las manos, y cree por eso ser músico. No lo es.
Los músicos nunca se equivocan. Porque no importa cómo sale el ruido. Lo importante es que salga, para poder ponerle un nombre (título) y decir que es arte.
Un músico puede ser profesional o aficionado. Es profesional si convenció a una cantidad de gente de que su barullo es bueno. Entonces grabó los ruidos y se los vendió. Es aficionado si no pudo persuadir a nadie de su talento, y por lo tanto escucha el ruido él solo en el garage de su casa. El vecino también lo escucha pero no cuenta. Porque no paga por escucharlo sino que pega, al aficionado. En este caso lo llaman melodía pegadiza. El músico cobra pero no en plata.
Los músicos dicen ser dueños de los ruidos que hacen, y no dejan a otra persona que haga el mismo ruido. A menos que pague para hacerlo. Lo cual es una barbaridad, ya que ¡pagar para hacer ruido con la cantidad que hay en la calle!
El lugar donde el músico deja grabado sus ruidos se llama SADAIC. Que significa Sociedad Argentina De Atorrantes Increiblemente Caraduras.
Los músicos llevan la melodía en partituras. Que es un cuaderno donde se dibujan puntos y palitos negros sin ningún sentido. Por más que uno se ponga la partitura en la oreja, no se siente nada. Por eso dejan la grabación, lo cual hace notar la poca importancia de las partituras. Estas nadie las entiende, y se cree que el que las inventó tampoco. Hay gente que dice que un músico toca de oído porque no puede entender una partitura.
Cualquiera se hace llamar músico por agarrar un instrumento y hacer barullo. Hay músicos honestos y músicos insensatos. Los honestos son los que no hacen música. Es decir, no agregan barullo al que ya soportamos cotidianamente. Y hay músicos insensatos que lucran con el deterioro de nuestro sistema auditivo.
Una vez hubo uno llamado Beethoven, que no escuchaba nada y que igual hacía ruido para los demás. Lo que se dice un malintencionado. Un claro ejemplo de lo nociva que puede resultar la mala música, inclusive para el propio músico.

Max y los taxistas

Extraño servicio el de estos señores. Un taxista es un escuchador profesional. Uno se sube al taxi y habla al taxista de lo que se le antoja. El taxista presta atención aunque no le interese, y cuando terminamos nos dice "¿acá está bien?", y nos cobra sus honorarios. Que son más bajos que los del psicólogo. Que es un taxista que no consiguio la matrícula para taxi y por eso estudió para psicólogo. Para ver si terminaba siendo taxista como él quería.
El taxista atiende a sus pacientes mientras protesta con otros profesionales colegas. Que a su vez también pelean con otros colegas, y así hasta que se van del consultorio a sus casas. A los únicos profesionales que no le protestan nada es a los conductores de ambulancias. Que van en consultorios más equipados.
Cuando un taxista no escucha y habla toda la sesión, es un mal profesional. Por eso cuando no escucha a un policía que le indica algo, hace mala práxis y puede quitársele la licencia.
Los consultorios de los taxistas son todos de color negro. Esto es para que sean visibles. Uno puede solicitar el servicio del taxista en cualquier momento. Están como de guardia permanente. No como el remís al cual hay que llamar para pedir turno. Los taxistas y los remiseros no se gustan. Como los contadores y los abogados. O los de River y los de Boca.
Los honorarios del taxista no son fijos. Dependen de lo que hable el paciente. El taxista tiene en el consultorio un aparato que le dice cuántas palabras dijo el paciente. Y ese dato se pasa a dinero, que es el importe a pagar.
Cuando el paciente termina de atenderse con el taxista, es cuando ya se desahogó de lo que tenía para contar. Se liberó. Entonces, el taxista, simbólicamente, le indica a todos que su paciente está "Libre". Enciende una luz que tiene en el consultorio. Esto sirve para que los potenciales clientes vean lo buen profesional que es, y se vayan a atender en su consultorio.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Max y la religión

La religión es un club privado de opiniones. Sus integrantes dicen creer en el sentido de opinar. Así un religioso dice "yo creo tal o cual cosa" y otro religioso de otro club cree otra cosa distinta. Son opiniones encontradas de algo que nadie encontró. Cuestión de creencias.
Los clubes de opinión tienen presidentes que organizan las actividades. También tienen un prócer que es el socio fundador del club, a quien veneran. Porque les dejó el club abierto para ellos que vinieron después. Todo lo hacen en nombre del fundador cuya opinión vale mucho. Es el ejemplo a seguir.
Hay clubes que tienen filiales en todo el mundo. Aunque mantienen una sede fija, que es donde está el presidente del club.
Hay dos clases de socios: los activos y los pasivos. Los activos son creadores de opinión, se pasan el tiempo en las filiales donde va la gente a verlos. Y ellos le dicen lo que tienen que creer y opinar. Los pasivos opinan como dice el club pero no van a las filiales. Opinan entre amigos y en casa. Estos son la mayoría.
Hay países donde los clubes de opinión son muy fuertes. Opinan de todo, se meten en todo, aún fuera de sus filiales.

Max y la guerra

La guerra es lo más absurdo que hacen los humanos. Cuando tienen una diferencia se pelean de una manera acordada. Esto es el código de la guerra.
Los que se pelean se visten para la ocasión. Aunque van a terminar todos rotos. Se pintan la cara para que el enemigo los confunda con una mujer y no les dispare. Hay mujeres que van a la guerra, pero éstas no se pintan para no despertar sospechas en sus maridos.
En cada bando hay cadenas de mando. Es decir, lugares desde los cuales se puede mandar al demonio a los demás. Esto se llama rango. Los rangos se diferencian por el tiempo que tardan en vestirse para la ocasión. Los de mayor rango tardan más en vestirse porque tienen más insignias que colgarse en la ropa. Las insignias son lo que marca la cantidad de gente que ya mandaron al demonio. Un simple soldado de rango menor se tiene que vestir en diez segundos.
Los que van a la guerra se conocen como militares. Debe ser porque van de a miles. Aunque a veces va gente que no es militar, y esto debe ser porque van en menor cantidad.
Los militares de mayor rango organizan cómo van a morir los de menor rango. Lo hacen en el teatro de operaciones. Que es donde los casi desvestidos van a terminar derretidos.
Antes de la guerra hay muchos preparativos y simulacros. Se prepara y se simula lo que va a pasar: se llaman maniobras. Pero se hace mal porque los encargados de hacerlos no se quieren morir en serio.
La guerra la gana el bando que terminó mejor vestido y menos roto. Después este bando le hace pagar la ropa rota al que perdió, y además lo obliga a aceptar que no hay diferencias. Que es como dice el bando que ganó.

Max y el fútbol

El fútbol es un juego donde los participantes son amigos con algunos y enemigos con otros. Es una recreación de la vida cotidiana del planeta.
Son once amigos contra once enemigos y viceversa. También hay un sujeto vestido de negro que es amigo de todos y enemigo de todos, según cómo se levante ese día. Y hay otros tantos que miran de afuera cómo se pelean sin hacer nada por amigarlos.
El objetivo es ganarse la amistad del individuo vestido de negro. Para esto todos quieren atrapar la pelota, para obsequiársela. La pelota es eso que tienen que agarrar para convencer a los que miran de afuera de que ellos son buenos tipos: más buenos que los otros. Lo curioso es que el señor de negro no la quiere, y cuando se la dan la deja pasar sin comprometerse con el obsequio.
De todos los jugadores el más inteligente es el "pescador". Este se viste diferente de sus compañeros y usa una especie de medio mundo con el cual va a atrapar la pelota.
Los jugadores tienen en sus espaldas números que dan su coeficiente como captor de pelotas. Así el pescador tiene el número uno, porque generalmente mete la pelota en su medio mundo en su primer intento. Los equipos se completan hasta el jugador con el número once, que es el menos eficiente de los que salen a jugar, ya que necesita once oportunidades para dar con una pelota. De esta forma quedan al costado otros jugadores que tienen coeficientes pobrísimos, como el 30 o el 32. Estos juegan cuando ya los demás se cansaron de atrapar pelotas y el juego está ganado.
El hombre vestido de negro es insultado por los que están afuera. Porque no se deja obsequiar la pelota. También le reprochan su actitud los compañeros de los que están corriendo pelotas.
Este juego se pone muy brusco cuando los amigos y los enemigos intentar agarrar la pelota todos al mismo tiempo. Entonces ahí, el hombre de negro los reta y le permite agarrar la pelota a uno de los bandos. En ocasiones, cuando la violencia es extrema, el hombre de negro cobra la pena máxima. Esto consiste en castigar a un equipo obligándolo a cederle la pelota al rival, más exactamente al pescador. El hombre de negro pone la pelota en un punto blanco y le ordena al jugador que se la entregue. Este le apunta al pescador para ver si le rebota y vuelve a él. Pero el pescador siempre logra correrse y apresar la pelota en su medio mundo, burlando al enemigo.
A veces estos juegos no terminan, porque los que están afuera mirando entran para jugar ellos también. Pero el espacio es chico y no se puede seguir.

Max y los casinos

El casino es donde uno pierde plata viendo cómo se le cae del bolsillo. Es decir, no es que uno se encuentra sin el dinero y tiene que hacer memoria para descifrar dónde pudo ocurrir la desgraciada perdida; es "voy al casino a que se me caiga plata en tal o cual mesa". En realidad no pierde plata uno, sino que la encuentra el señor de negro que nos dice "no va más", cuando sería mejor que nos dijera "no pierda más".
Al costado del señor de negro que encuentra nuestra plata, hay otro señor de negro que vigila al primer señor de negro, para que éste no pierda la plata que va encontrando en nuestras manos. A su vez, hay un tercer señor de negro ubicado más lejos que controla a los otros hombres de negro, para que estos no pierdan la compostura. El casino es un lugar donde todos sus empleados son muy celosos con esto de perder la compostura, ya que los únicos autorizados a perder son los que vienen de afuera.
En el casino hay un señor de negro que no es anónimo como los demás. Es Jack y está sentado en su mesa, que es la mesa del Black Jack. Este señor es más considerado que los otros. No admite ver perder dinero a más de seis personas al mismo tiempo. Es un gran comerciante, alquila cartas a los que vienen de afuera y se las saca cuando ve que no saben qué hacer con ellas y están en apuros.
Jack es controlado por otro señor de negro que mira el negocio sin decir nada. Después de un rato se queda sin clientes y se dedica a mirar a los demás mientras acomoda la mercadería.
Los hombres de negro que más trabajan son los que están en las mesas con pared. Son tres y tienen unos palos largos con los que amenazan a los visitantes. También son buenos comerciantes. Alquilan dados para que la gente tire tratando que se salgan de la mesa. Nadie lo logra. Y en el fondo nadie quiere lograrlo, porque si lo hacen los hombres de negro no se los alquilan más.
Tiran los dados los que pagan y algunos que no pagan. Estos segundos no pagan porque ya pagaron los primeros, que les prestan los dados de buenos que son.
Este negocio es mejor que el de Jack. Las mesas con pared siempre tienen clientes.
En las mesas que tienen números la gente paga para que el señor de negro les diga qué número salió. Así el señor de negro avisa "¡salió el negro el ocho!", mientras retira su paga. Solo deja la plata del que sabía qué número iba a salir. A éste no le cobra.
Siempre hay vivos que no pagan pero igual escuchan qué número salió. Al señor de negro no le importa, y en realidad a los que pagan tampoco. Entonces las mesas están llenas de individuos que no dejan plata pero usan el servicio del hombre de negro. Este hombre de negro no es tan buen comerciante como Jack.
En el casino los únicos que pueden hacer negocio son los hombres de negro. Nadie puede decir nada igual a los hombres de negro, ni tocar la mercadería como el hombre de negro. Si un visitante canta el número que salió y pretende cobrar un dinero por esto, los hombres de negro se enojan y le advierten que tienen la exclusividad para el negocio. Una vez vi a un visitante sentarse en el lugar de Jack y ser retado por un hombre de negro que vigilaba de incógnito.

El origen de la leyenda

En el año 1971 una nave exploradora del planeta Felger, situado a cinco mil millones de años luz del nuestro, aterrizó en la ciudad cordobesa de Bell Ville. Luego de pasar varios meses recolectando muestras de suelo, vegetación, y vida animal, los felgerianos se disponían a retornar a su sistema solar. Lamentablemente para ellos una avería en su función madre los demoró el tiempo suficiente para que un regimiento del ejército argentino diera con su posición.
Manteniendo el hallazgo en la más alta confidencialidad, fueron trasladados al depósito de arsenales "Batallón Domingo Viejobueno" en la ciudad de Lanús, al sur de la Capital Federal.
Los extraterrestres capturados fueron mantenidos en cautiverio y obligados a desarmar su nave espacial y explicar su funcionamiento. Todos los visitantes se mostraron muy colaboracionistas, y tanta amabilidad para con sus captores les valió ser dejados en libertad condicional bajo extrema vigilancia de las más altas cámaras militares.
Luego de varios años, todos ellos, exceptuando a uno, habían adquirido ciudadanía y eran reconocidas personalidades del mundo de las artes, los deportes, el espectáculo y la política. Así fue que brillaron entre otros Marta Minujín, Santos Benigno Laciar, Brizuela Méndez, y el más destacado con los años: Raul Alfonsín.
Sin embargo, hubo uno de los felgerianos que no logró habituarse a las costumbres de estos lados. Si bien trató de insertarse en su nuevo mundo, no entendió su funcionamiento. Un poco por no haberse adaptado como sus compañeros, fue que no logró destacarse en ninguna disciplina y solo pudo sobrevivir como un digno cabo primero del ejército argentino.
Su nombre terrícola fue Max y murió la madrugada del 18 de febrero del 2002. Las causas aún son desconocidas por las autoridades médicas del hospital militar central, Cirujano Mayor Cosme Argerich.
Tan solo dejó en su paso por este mundo un cuaderno con algunas reflexiones que nos certifican su total falta de entendimiento de lo nuestro.