En la tierra, la gente, para elegir a quienes serán sus gobernantes recurre a las elecciones. Que es un procedimiento mediante el cual una persona llega al poder, aunque esto de poder es relativo. Muchos llegan y una vez ahí no pueden hacer nada.
Las elecciones tienen que ver con la democracia. Que significa gobierno de prueba, porque viene del griego Demos y del griego Cratos. Es decir gobierno de Demo. De la prueba, del prototipo. Por esto es que hay gobernantes que están varios mandatos, porque el primero fue de prueba. Y como les gustó se quedaron. Hay gobernantes que hace tanto tiempo están en sus cargos que ya nadie se acuerda quién los eligió. Y sin embargo se acuerdan de la madre, de la hermana, de la tía, y de la abuela del gobernante. Debe ser porque éstas seguro que lo eligieron en aquel momento.
Hay gente que dice que la democracia debería llamarse demogracia. Porque es poco seria. En Argentina, cuando yo llegué, no prevaleció este sistema. A los gobernantes no los elegía la gente, sino que se empezaron a elegir ellos mismos. Y como no se ponían de acuerdo en quién ganaba, porque todos sumaban un voto, se hizo una junta. Para que ninguno quedara afuera.
La gente no elegía a los gobernantes, pero sí pasaba que los gobernantes elegían a la gente. Y decidían quién se quedaba y quién no. Un tipo de elecciones pero muy desvirtuadas. Ya que las elecciones las hacía un solo tipo, justamente.
Después vinieron otras elecciones más justas, donde todos participaban. Estas elecciones se hicieron las más comunes con los años, y se usan siempre las mismas. Siempre se hacen las mismas elecciones. Por eso siempre están las mismas caras. Y según dicen muchos argentinos, acá está el problema.
Las elecciones se hacen en cuartos oscuros. Que es una habitación donde no se ve nada. Y así muy bien no se puede elegir. La gente agarra lo primero que tantea, y por esto después se pasa todo el mandato del elegido aclarando que ese no era el candidato que votó. Es muy común en este país que la gente no vote al candidato que quiere, sino a uno que es menos malo. Y que va a hacer menos mal. De acá el refrán en el país de los ciegos el tuerto es Rey. O presidente, para el caso.
Las elecciones son rotativas, van rotando según el cargo. En unas se elige a los senadores, en otra a los diputados, en otra a los gobernadores y a los intendentes y a los concejales, y en otra se elige al presidente. Que es uno que ya fue gobernador, diputado, senador, intendente, y concejal. Y le falta el sillón de Rivadavía. Porque la casa ya se la amuebló en sus otros cargos ejercidos. Lo cual muestra que los candidatos también son rotativos. Lo curioso es que después de ser presidentes vuelven a ser senadores, diputados, gobernadores, intendentes, y concejales.
Hace un tiempo atrás, la gente pidió elecciones pero con la condición de que se vayan todos. Yo dije que no tenía problema, pero el felferiano Raul Alfonsín dijo que él no se iba. Y claro, que se va a querer ir si allá en Felger era un habitante sin mucho mérito.
viernes, 9 de abril de 2010
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