domingo, 27 de junio de 2010

Max y los refranes

Los refranes son dichos que la gente dice siempre. Y que nadie sabe quién los inventó. Ni para qué sirven, como tantas cosas que siempre dice la gente. Que tampoco se sabe quién la inventó, y en algunos casos tampoco se sabe para qué sirve, como el Papa de Roma.
Un refrán es como una alegoría, una metáfora, un ejemplo de algo. Algo que cuenta cómo debieran ser las cosas. Y que nadie le presta atención, claro. Así, la gente dice su refrán pero hace otra cosa de lo que dice el refrán; "Al que madruga Dios lo ayuda", dice, y se levanta a la una de la tarde. Igual que Dios, que tampoco le da bola al refrán, ni a la gente. Y muchos menos al Papa.
Hay refranes que significan contradicciones. Y esto debe ser porque los inventaron dos personas distintas; una pensó una parte, y la otra, la otra. Sin saber ninguna de las dos si lo que decían tenía sentido. Después vino un tercero que leyó el versito y creyó que tenía una explicación. "En casa de herrero, cuchillo de palo", y pensando un poco llegó a la conclusión de que quería decir que en la casa de un herrero hay un cuchillo que es de palo. Más bien pensando nada.
Alguien, después, interpretó que ese refrán quiere decir que justo en donde se debería hacer algo, justi ahí no se hace. Como en la Comisaría. O en las Bedelías de los colegios públicos.
También están los refranes que son la respuesta a otros refranes. Pero que dicen otra cosa contrapuesta, en sentido contrario, como refutando al refrán original. Estos los escribió uno que no quiere hacerle caso al primer refrán. "No por mucho madrugar se amanece más temprano", que lo escribió el que se levantó a la una de la tarde. O Dios mismo.
Un oficial me dijo que se pueden hacer algunas combinaciones que serían como síntesis explicativas de situaciones diversas. El amante de la mujer del herrero podría proponer: "En casa de Herrero, se amanece más temprano". O "Al que madruga cuchillo de palo", que sería una buena advertencia para los fundamentalistas de la responsabilidad matinal.
Una última clase de refranes simulan no terminar. Quedan sin solución. Ésta la pone el que lo lee. Este refrán lo escribió uno, pero no llegó el otro para agregarle su parte. "Tanto va el cántaro a la fuente...". Casi todo el mundo completa este refrán diciendo "...que al final se rompe". Pero para mí no está claro que tenga que ser así. Por ahí va mucho porque le gusta la fuente y nada más. El herrero podría decir: "Tanto va el cántaro a la fuente...que me salieron cuernos".

sábado, 19 de junio de 2010

Max y los Jubilados

Los jubilados son gente que dejó de trabajar para seguir trabajando. Cambió de trabajo. Y salió perdiendo. Pasó de ser un trabajador a ser un jubilado. Que es una condición que da mucho trabajo sobrellevar.
Jubilado quiere decir asaltado por el júbilo, por la dicha, por el merecido descanso. Y por los ladrones. Que son los encargados de administrar los fondos que el jubilado aportó durante años.
Una persona no puede ser jubilado o jubilada cuando quiere, tiene que cumplir una edad y haber aportado plata durante toda su vida. Nadie puede jubilarse a los veintiocho años y pretender cobrar una jubilación. Sacando un Diputado o un Senador de la Nación, que puede jubilarse cuando quiere y cobrar la plata; o no jubilarse nunca y cobrar la plata; o no trabajar nunca y cobrar la plata; o hacer jubilar a un tercero y cobrar él la plata; o no hacer nada de todo esto y cobrar la plata. Lo que no puede evitar es cobrar la plata, ya que eso es no ejercer sus funciones.
A los jubilados los atiende el PAMI. Que como indica su sigla todo lo que contiene es para sus propias arcas. Lo que produce que el jubilado haga arcadas. Es decir, que tenga que trabajar de albañil para subsistir.
Los jubilados forman esa porción de la ciudadanía que pasó a vivir mejor. Forman a los dirigentes de la AFIP, del ANSES, de las AFJP. Y los jubilados hacen PUAJ. Que es una sigla que tiene más de un siglo de creada. Que quiere decir Por Una Argentina en Joda.
Yo, cuando me jubile, voy a donar mi jubilación a todos los jubilados de la Argentina. Aunque un compañero del cuartel me dijo que cuando yo me jubile ya no habrá tanta gente jubilada. Porque la jubilación es algo que va a desaparecer, igual que los fondos para la jubilación que ya no se los ve por ningún lado.