martes, 29 de diciembre de 2009

Max y el subterráneo

El subterráneo es un lugar donde siempre hace muchísimo calor. Donde siempre hay muchísimo ruido. Donde siempre hay muchísima gente. Y de donde muchos no salen para el lado que querían. Salen, miran su entorno, y dicen: "No, era por allá que tenía que salir". Y cruzan la calle.
La gente toma el subterráneo porque dice que viaja más rápido ya que corta camino por ir por debajo de la tierra. En cambio, si viaja en colectivo no corta camino. Porque éste ya está cortado por los piqueteros. Que son gente que no trabaja y por eso puede estar cortando caminos. Si trabajaran no podrían estar cortando caminos. Aunque hay gente que dice que los piquetereros son personas que trabajan de desocupados.
Los colectivos no cortan camino como el subterráneo. Un colectivo que corta camino es un colectivo que choca.
El subterráneo es como un tren que va por debajo de la tierra. Aunque la tierra la llevan toda encima. Por eso debe ser que están todos sucios. Aunque los trenes que van por arriba de la tierra también están todos sucios.
Los subterráneos van por toda la ciudad. Pero no va el mismo subterráneo sino muchos distintos y por distintas partes. Por eso el usuario de subterráneo puede hacer combinaciones. Se llama combinación al lugar donde se cruzan dos subterráneos distintos; ahí se combinan el calor, el apretujamiento, y el ruido de los dos subterráneos.
El subterráneo más usado por la gente es el de la línea C. Que se llama así porque la gente C muere de calor, y C aturde con tanto ruido.
El subterráneo no es algo que solo hay en Argentina, también existe en otros países. Pero en otros países el subterráneo es un servicio bajo nivel, y en Argentina es un servicio de bajo nivel. Que parece lo mismo pero no lo es.

domingo, 27 de diciembre de 2009

Max y los shopings

En la tierra cuando la gente no tiene nada que hacer va a los shopings. Que son como salas de estar grandísimas donde todos están, simplemente están. Van y vienen sin hacer nada en particular. Después se vuelven para sus casas.
En los shopings, para matizar el paso del tiempo, hay negocios que ofrecen cosas al visitante. Pero como las cobran muy caras casi nadie compra nada. Entonces los vendedores y empleados de los negocios también son como visitantes, porque también están, simplemente. En un shoping todo el mundo está, así, simplemente.
Los shopings siempre tienen otra temperatura muy distinta de la que hay en la calle. Si afuera hace calor en el shoping hace mucho frío; si afuera hace frío en el shoping hace muchísimo calor; si afuera el día está ideal para estar en la calle, en el shoping están todos y en la calle no hay nadie; si afuera el día invita a quedarse en su casa al paseante, éste se va al shoping. Para no estar encerrado, según dice él.
En Argentina hay muchos shopings. Hay más shopings que gente. Sin embargo están siempre llenos. La gente vive en los shopings, que son como complejos habitacionales. Se llama complejo habitacional a un conjunto de viviendas donde viven muchos más de los que entran. ¡Y así es un tanto complejo vivir!
Uno de los primeros shopings que hubo en Argentina se llamaba Shoping Sur y era muy concurrido por todos. Después se fue quedando sin visitantes, ya que casi no había diferencia entre estar afuera en la calle, o adentro en el shoping. Afuera hacía calor, adentro también; afuera hacía frío, adentro también; afuera robaban, adentro también. Y así la gente no entró más y el shoping tuvo que cerrarse.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Max y los semáforos

Los semáforos son unos palos que tienen unas luces de colores que se turnan para funcionar. Son tres: una roja, una amarilla, y una verde. Estas luces no se llevan bien entre ellas. Si una está prendida las otras dos están apagadas. La mayoría de los semáforos tienen sus luces enojadas entre ellas. Algunos tienen dos luces amigas y una no. Así puede pasar que el rojo esté prendido y se prenda la amarilla al mismo tiempo, y después se enciende la verde y se apagan los otras dos al mismo tiempo. En este caso amarillo y rojo son amigas y la verde está sola. Muy rara vez todas las luces se llevan bien y se prenden todas juntas.
Cuando un semáforo tiene todas las luces prendidas viene un hombre y lo descompone a propósito, para que funcionen separadas. Un mal tipo.
Además de darle colorido a la ciudad el semáforo tiene una función más importante: evitar que los coches se choquen entre sí. Para esto funciona una sola luz, si funcionaran las tres la gente miraría el espectáculo multicolor del semáforo y desatendería el camino. Así, como funcionan en la actualidad, la gente mira la calle porque no encuentra agradable mirar un semáforo unicolor. Y así se evitan accidentes. Estos ocurren cuando un automovilista en vez de mirar el cruce, se queda fascinado por el intenso rojo que le mostraba el semáforo que tenía adelante.
Los semáforos están en las esquinas, donde se cruzan los caminos. Y suele haber igual cantidad de semáforos que de esquinas. Cuatro esquinas y cuatro semáforos. Pero los semáforos están en dos esquinas solas: dos en una y dos en otra. Uno arriba y el otro abajo.
Los semáforos indican qué sentido tiene la calle. Para donde apunta el semáforo es para donde no hay que ir, porque vienen todos por allí. Los semáforos siempre están puestos de contramano, ¡y así siempre hay accidentes! Si los semáforos estuvieran mirando para donde ya pasó el automóvil no habría accidentes, ya que todos mirarían el camino en vez de perder tiempo mirando el semáforo. Que además casi nunca funciona. Los semáforos son los principales causantes de accidentes de coches.
Donde más semáforos hay es en las avenidas. Porque pasan más coches, y hay más gente para disfrutar con sus luces intermitentes. Entonces esto no es casual sino estratégico.
Yo creo que los semáforos son sincronizados por hombres indecisos. Nunca se inclinan por una luz de un color, y así dejan al semáforo con todas las luces alternándose. ¿Qué pasaría si alguien pusiera solamente el rojo en todos los semáforos? Nada, no pasaría nada. Ni nadie. Y por ahí sería mejor para todos...

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Max y los museos

Los museos son espacios donde se ponen las cosas que ya no sirven, y por eso están ahí. Porque las cosas que aún son útiles todavía son usadas. Menos los cestos de basura. Que también los hay en los museos. Y ahí sí se usan, porque el visitante o usa el cesto para arrojar la basura o no usa el museo.
Algo que está en un museo es algo que la gente quiere ver, o que es interesante para ser visto.
En los museos no se puede tocar nada de lo que está exhibido. Esto por miedo a que se rompa y después no haya cómo arreglarlo. Por eso las cosas están siempre detrás de vidrios, o de sogas, y nadie se puede acercar. También hay personas que vigilan a los visitantes para que estos no hagan nada raro. Y fallan, claro. Porque esto de ir a ver una ojota que usó un tipo de hace cien años ya es medio raro.
Los museos no son todos iguales. Hay algunos que no tienen cosas que ya no funcionan, sino animales que ya no funcionan. Estos se llaman de Ciencias Naturales. Lo curioso es que también tienen plantas y flores, pero éstas sí funcionan, y prueba de ello es que están ahí, haciendo todo lo que una planta hace. Como por ejemplo la fotosíntesis. Que es una foto que toma el visitante de la planta en el museo, y después se la muestra a sus amigos y les comenta: "Este es el museo al que fui". Ahí está la fotosíntesis.
También están los museos históricos. En estos lo que se puede ver son las cosas que usaron los humanos en otras épocas lejanas, pero no cualquier persona, sino gentes destacadas que hicieron grandes cosas. Aunque sus objetos no hicieron nada magnífico más que lo que haría otro objeto similar. Sin embargo los amantes de los museos van a ver la peineta de Mariquita Sánchez de Thompson, que es igual a cualquier otra peineta. En fin...
Los museos de arte son un poco más lógicos. Por lo menos aquí hay cosas hechas por sus dueños hace mucho tiempo. Hechas por alguien que jamás se enteró que era famoso, y que después de muerto resultó ser un gran artista.
Esto de los museos es una costumbre extraña de los humanos. Se preocupan más por esas cosas viejas que por las cosas del presente. Es más grave la degradación de una pintura del siglo XIII que la del actual medio ambiente.

martes, 15 de diciembre de 2009

Max y los bebés

Los bebés vienen al mundo. Como yo. Aunque en realidad no vienen solos sino que los traen la gente grande. Más exactamente los obstetras. Que son como agentes aduaneros entre el otro mundo y éste. Que reciben a la nueva persona para decirle cómo son las cosas en este mundo, y por eso los bebés lloran cuando llegan al mundo. Es lo más normal. Un bebé que no llora es un bebé sordo, o resignado.
Los bebés antes de llegar tienen contacto con la madre, pero es un contacto unidireccional. La madre le habla al bebé y éste no le contesta; ya antes de nacer está cansado de escuchar a la madre y sus recomendaciones. Menos mal que no le contesta sino la relación podría empezar mal.
Los bebés son ocupas que usurparon la panza de la madre, y salen cuando se ven apretados. Es decir, cuando afuera los intiman: "¡Sale o lo sacamos!". El bebé sale solo o con la fuerza pública. Del hospital público. Cuando sale sin que lo saquen se dice que es normal; en cambio cuando lo tienen que desalojar por la fuerza se llama cesárea. Porque lo hacen cesar con su actitud de usurpar.
No se sabe muy bien cómo es que llegan los bebés a la panza de las madres. Todas las investigaciones realizadas dieron resultados negativos, pero todos los análisis realizados dieron positivos. O sea que vienen hordas de bebés.
Los hombres tratan de descubrir el misterio metiéndose dentro de la mujer. Se meten y miran qué hay, pero nunca encuentran nada, ni ningún bebé. Estos aparecen después, misteriosamente. Y ahí están hasta que empieza la puja por sacarlos.
Los bebés para no salir se atan con una soga, pero al final los sacan con soga y todo. Se la cortan y le dan un primer cachetazo en la cola, antes del juicio donde será encontrado culpable. Ahí es condenado a prisión durante un año y medio, lo encierran en una celda chiquita con barrotes y ahí está aunque llore y llore.
Finalmente los bebés se van. Nadie sabe dónde. Aunque se tiene la idea de que se hacen hombres grandes y responsables. Y una vez hechos hombres parece que añoran su época de bebés, ya que se quieren meter otra vez adentro de cualquier mujer.
Un caso muy renombrado en Argentina fue el del hospicio Riganti. Que albergaba cinco bebés usurpadores, y que finalmente fueron expulsados uno tras otro y sin tregua.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Max y los fantasmas

Los fantasmas son espectros. Los espectros son como representaciones desdibujadas de una persona que ya murió, y que se le aparecen a los que todavía están vivos. Se le aparecen y nada más. No es que se aparecen para jugar al tenis, o para invitarlos a salir, o para desearles felices fiestas.
Los fantasmas se aparecen y esto provoca mucho miedo en la gente. Debe ser porque pueden traer algún dato molesto del más allá; algo así como que en breve los vivos que son visitados van a estar apareciéndose ellos también como fantasmas. Es decir, como si vinieran a decirnos que ya vamos camino a la nebulosa.
Un espectro que viene y se queda mirando a los vivos sin hacer otra cosa está espectrante. Un fantasma que viene y asusta a los vivos con actitudes como mover una mesa, o cerrar las puertas, o hacer crujir las maderas, es un espectro que está fantasmariconeando. En cambio, si el visitante espectral viene un día, apaga un fósforo prendido y se va, el insidioso está fantasmagreando.
En realidad no se sabe si los fantasmas existen. Hay gente que dice que sí y hay gente que afirma que no. Unos sostienen que si los fantasmas son seres que no existen y fastidian tocando y moviendo las cosas de la casa, no son otra cosa que personas disfrazadas de fantasmas. Por ejemplo, una suegra. Otros dicen que los fantasmas existen y que son personas que murieron y que regresan porque están atormentadas y necesitan paz. Es decir, que lo que viene a buscar un fantasma al mundo de los vivos es justamente lo que no hay. Será por eso que algunos se enojan y andan asustando a la gente con mala intención.
Ver a los fantasmas no es fácil. Casi nadie lo logra. Porque los fantasmas no se dejan ver, sino que hacen ruidos como avisándonos que andan cerca. Algunos, incluso, hacen ruidos muy sincronizados y con melodías distintas. Como uno llamado Marilyn Manson, que hasta da conciertos donde asusta al público.
Se dice también que un fantasma es alguien que se quedó atrapado entre este mundo y el otro. Se fue de este mundo pero no llegó al otro, quedó a mitad de camino. Estos fantasmas viven en los aeropuertos y en las oficinas de migraciones, atrapados entre un mundo y el otro. Es cosa muy común como para asustarse.
Hay fantasmas que son muy conocidos, como el Fantasma de la Ópera. Que es el espectro de un tipo que se atragantó con las migas de una oblea y murió. Y desde ahí empezó a deambular por kioscos y galletiterías impidiendo que la gente pueda abrir un paquete de Ópera sin llenarse de miguitas. Es el Fantasma de la Ópera.
Yo no sé si creer o no en esto de los fantasmas; aunque tenía un compañero del cuartel que siempre vivía enojado, porque según él, alguien que nunca podía encontrar le movía la novia.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Max y las vacas

Las vacas son buenas. Y son ricas. Porque la función de una vaca es comer mucho pasto para estar bien gorda, para que después los seres humanos la maten y se la coman por partes. El asunto es el engorde, de las vacas y de los hombres.
Las vacas están en los campos, que son espacios abiertos que están entre la costa y la ciudad capital. En otros lugares también hay campos pero no tienen tantos postes a los costados. Los postes son unos palos altos que sirven para que el viajante vea a cuánta velocidad van los ómnibus. Cuando los postes pasan rápido es que el vehículo va ligero. Si tardan en pasar es que se va disminuyendo la rapidez. Y si no pasan, la cosa no avanza. Un poste quieto es signo de que nuestro ómnibus está detenido por alguna razón. Que puede ser, incluso, el poste mismo. Pero ya no al costado sino delante de nosotros, entre el radiador y la batería.
Ómnibus significa todos los colectivos.
Los campos donde están las vacas están cercados con alambres. Esto es para que nadie pueda entrar a robarse una vaca. Y también para que el animal esté a salvo de los animales que pasan a grandes velocidades.
Las vacas son animales muy pacíficos. Lo único que matan es el tiempo. Comen pasto porque no hay otra cosa, y de tanto en tanto lanzan un mugido para avisarle a las moscas que todavía están vivas. Y también a los cuervos, los buitres, los abogados, y todos esos bichos de rapiña.
Cuando la vaca está quieta en el campo se llama vaca. Cuando la están a punto de hacer queso crema se llama vaquita. Es como si aumentara el aprecio de los humanos. Lo que sí aumenta es el precio de la vaca.
Las vacas son gordas. Por eso cuando alguien está gordo se le dice que es una vaca. Así la vaca pasa a ser un insulto.
Un conjunto de vacas, en un campo, para la gente son vacas. Pero para los estancieros son ganado. Aunque más bien parece desganado. Ahí, sin buscar ninguna ocupación instintiva.
Las vacas tienen una vida fácil y una muerte también fácil. La vaca es un animal fácil: fácil de encontrar, fácil de matar, fácil de comer. Un bicho propio de estos tiempos en que la gente quiere todo fácil. Tan fácil que hasta se dejó de pedir narración con tema La Vaca. Porque los pibes la hacían de taquito.
La vaca es un animal tan bueno que hasta pareciera dispuesto a suicidarse y ahorrarle trabajo al hombre. No obstante, hubo un cazador oriundo de Santiago del Estero que luego de años de práctica, logró desarrollar una buena técnica. Se escondía entre los arbustos acechando a la vaca y esperando el momento justo para no errar; y así podían estar los dos, horas sin moverse, mirándose intrigantemente, llamados a su juego de presa y cazador. Luego se retiró de la profesión, dijo estar agotado. Escribió un libro biográfico de sus actividades de cazador de vacas, el mismo se titulaba: "Miguel Alvar Nuñez: Cabeza de Vaca". No vendió muchos ejemplares.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Max y las máquinas tragamonedas

En los casinos además de ruletas, mesas con pared, y la mesa de Jack, están las máquinas tragamonedas. Que son unos aparatos donde la gente mete una moneda tras otra para ver si logra hacer que dejen de hacer tanto ruido. Porque mientras hacen girar unos rodillos con dibujitos hacen un bochinche terrible. Hasta que se paran los rodillos, ahí hay que poner otra moneda para que giren de vuelta. Y vuelto es lo que nunca dan estas máquinas del infierno.
Cuando una máquina tragamonedas se descompone le salen fichas por un agujero que tiene debajo de los rodillos. Y cuando se rompe del todo salen muchísimas monedas del agujero. Entonces ahí vienen los empleados del casino y se la llevan, o la apagan para que deje de largar fichas. Una vez apagada ya no hace más ruido. Por esto debe ser que la gente le mete monedas; para ver si se rompe, la desconectan, y deja de hacer ruido. Y de paso para ver si devuelve alguna moneda alguna vez.
Estas máquinas fastidian a la gente que va a los casinos. Pero a su vez son un buen pasatiempo para los que esperan un lugar en alguna mesa de números. Mientras esperan tratan que las máquinas se rompan y pierdan monedas. Cosa que pasa muy de cuando en cuando.
Las máquinas tragamonedas siempre están llenas de clientes. Incluso, tienen más clientes que Jack, o que las mesas con pared. Parece que al casino le sirve mucho que la gente trate de romperlas metiéndole monedas, sino ya las hubieran sacado.
Una vez vi como una de esas máquinas se rompió delante de mí. Primero hizo un chirrido como quejándose y después empezó a perder monedas en gran cantidad, mientras un señor las juntaba en un vasito de plástico. Después se fue y la máquina tragamonedas se quedó sin nadie que le meta monedas. Claro, ya se había roto, no se iba a romper de vuelta.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Max y los psicólogos

Los psicólogos hacen psicología, y la psicología hace al psicólogo. No la facultad. Que se encarga de hacer profesores de psicología. Que se encargan de hablar de Freud. Que es el padre del Psicoanális. Que nadie sabe bien qué es.
La palabra psicología viene del griego Psyque. Que como se ve entraña en sí misma un interrogante. Además quiere decir mente. Es decir que es una ciencia que pregunta qué pasa con la mente. Y por esto un montón de gente va al psicólogo. A dar su parecer sobre el tema. El psicólogo los escucha atentamente y nunca queda muy convencido. Por eso los hace volver una y otra vez.
Hay gente que va al psicólogo cuando está mal de ánimo, va y le cuenta al psicólogo qué le pasa. Hay gente que va al psicólogo cuando está mal con su pareja, va y le cuenta al psicólogo qué le pasa. Hay gente que no cree en el psicólogo, va y le cuenta al psicólogo qué le pasa. Y el psicólogo no dice nada, y por eso la gente va. Porque está cansada de discutir con amigos y familiares.
Los psicólogos son confesores religiosos sin religión. Y eso está bueno. Porque uno va, se confiesa, y no recibe represalias. Muchos creen que psicólogos y sacerdotes compartes una religión, pero le asignan distintas divinidades. Para unos la palabra es Dios y para otros es Freud. Para ambos la clave es la palabra. Si la gente no habla se complica el negocio.
Una parte del paradigma del psicoanálisis se encarga de interpretar los sueños. Por eso hay en el consultorio un diván. Para que el paciente se acueste y se duerma, y el psicólogo interprete el sueño. Aunque casi nadie se queda dormido en la sesión. Ya que los honorarios del especialista le quitan el sueño a cualquiera.
Los psicólogos hablan poco, pero lo que dicen es muy importante para el paciente. Se llama paciente por lo que tiene que esperar hasta que el psicólogo le diga algo. Que siempre es que se terminó el soliloquio.
Los pacientes hablan mucho, pero al psicólogo le importan pocas palabras. Que son esenciales. "¿Cuánto le debo?" es una expresión vital para el psicólogo.
Cuando un psicólogo va al psicólogo es porque anda mal de ánimo. Como cualquier persona. Va y le cuenta sus problemas laborales al psicólogo, y éste por primera vez entiende de qué le están hablando. Un psicólogo atendiendo a otro psicólogo es una perdida de tiempo. Ya que los dos tienen los mismos saberes. Un psicólogo parado frente a un espejo se está automedicando.
Todo el mundo cuando se siente mal de ánimo puede ir al psicólogo. Inclusive un psicólogo.
Yo creo que ese Freud debió ser la persona más angustiada de la historia de este mundo. Él lleno de problemas y ningún analista a quien acudir.

Max y los monumentos

Los monumentos son piedras grandes que tienen la forma de una persona que ya murió. Y que fue importante, o hizo algo importante para los demás. Que cuando ven el monumento se preguntan qué habrá hecho esa persona para que le hicieran un monumento. Porque casi nadie sabe quién es el recordado. Nunca. Por eso se le pone una chapita donde se explica la obra; nunca los hechos, sino la obra y su autor: es más conocida Lola Mora que Las Nereidas. Y es más conocida Susana Gimenez que Lola Mora.
No alcanza con morirse para merecer un monumento. Aunque a todos los que mueren les ponen una piedra encima. Esa se llama lápida y es un monumento más sencillo y de menor divulgación.
Hay gente a las que se les quiere hacer monumentos en vida. Con una piedra muy grande y muy pesada, pero sin avisarle que les cae.
Los monumentos siempre están en las plazas. Que son lugares que están para poner monumentos. Porque en otros molestan. A los perros, que tienen que esquivar el busto para dejar la bosta.
Cuanto más grande es un monumento más importante es. Para jugar a la escondida. Que es un juego donde todos se esconden y uno los tiene que buscar. Como una apología de la pregunta del profesor en clase.
Cuando un monumento está en mitad de la calle y no en una plaza, los automovilistas lo rodean ignorándolo, y los peatones no se le arriman debido a las maniobras que esto requiere. Estos monumentos suelen ser blancos, sobre todo de los insultos de los conductores, que preguntan por qué está en medio de Libertador al 900.
Un monumento está porque pasó algo bueno. Salvo al que llaman Obelisco, que recuerda la fundación de la ciudad. Y por esto lo tienen solo y entre rejas, para que nadie se le pueda acercar a ver qué dice.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Max y los hospitales

Los hospitales son lugares donde se prepara al paciente para aceptar su muerte. Como una universidad de la defunción. Uno entra vivo y se recibe de cadáver, y recibe flores y bendiciones por haber cumplido con su meta.
Hay alumnos brillantes que tardan menos tiempo en extinguirse. Mucha vocación por la enfermedad, lo que se dice un hipocondriaco. Hay alumnos que no tienen capacidad y se los expulsa de la institución. Son unos vivos que pretenden alojarse y comer gratis sin avanzar en la carrera del deterioro.
Los hospitales están atendidos por médicos y especialistas. Estos conocen los medios para hacer progresar la decadencia, y están apañados magistralmente por el rector general. Que es un sádico que escamotea sabiamente medicamentos e instrumental. También está el Ministro de Salud que vela por la falta del equipamiento indispensable; y así asegura un notable rendimiento de virus, infecciones, y defecciones anatómicas en progreso. El que no se muere en este establecimiento es por falta de voluntad.
Los hospitales públicos tienen más prestigio que los privados. En ellos nadie sale sin estar bien muerto. Inclusive tienen, algunos, institutos de posgrados como incineradores y crematorios. Se llama posgrado porque se llega al punto máximo de los grados. Que son muchísimos y achicharran.
Los hospitales privados son instituciones donde van los que no quieren ser finados. Pagan caro su hospedaje y estadía. Van de oyentes y no pretenden aprobar las enfermedades, ni probar tampoco.
Hubo un renombrado caso de un egresado llamado Victor Sueiro que entregó el título y se retiró de la práctica de su profesión de difunto. Esto causó sensación en la gente y en los medios. ¡Volver a la vida después de lo que le costó morirse!