miércoles, 9 de diciembre de 2009

Max y las vacas

Las vacas son buenas. Y son ricas. Porque la función de una vaca es comer mucho pasto para estar bien gorda, para que después los seres humanos la maten y se la coman por partes. El asunto es el engorde, de las vacas y de los hombres.
Las vacas están en los campos, que son espacios abiertos que están entre la costa y la ciudad capital. En otros lugares también hay campos pero no tienen tantos postes a los costados. Los postes son unos palos altos que sirven para que el viajante vea a cuánta velocidad van los ómnibus. Cuando los postes pasan rápido es que el vehículo va ligero. Si tardan en pasar es que se va disminuyendo la rapidez. Y si no pasan, la cosa no avanza. Un poste quieto es signo de que nuestro ómnibus está detenido por alguna razón. Que puede ser, incluso, el poste mismo. Pero ya no al costado sino delante de nosotros, entre el radiador y la batería.
Ómnibus significa todos los colectivos.
Los campos donde están las vacas están cercados con alambres. Esto es para que nadie pueda entrar a robarse una vaca. Y también para que el animal esté a salvo de los animales que pasan a grandes velocidades.
Las vacas son animales muy pacíficos. Lo único que matan es el tiempo. Comen pasto porque no hay otra cosa, y de tanto en tanto lanzan un mugido para avisarle a las moscas que todavía están vivas. Y también a los cuervos, los buitres, los abogados, y todos esos bichos de rapiña.
Cuando la vaca está quieta en el campo se llama vaca. Cuando la están a punto de hacer queso crema se llama vaquita. Es como si aumentara el aprecio de los humanos. Lo que sí aumenta es el precio de la vaca.
Las vacas son gordas. Por eso cuando alguien está gordo se le dice que es una vaca. Así la vaca pasa a ser un insulto.
Un conjunto de vacas, en un campo, para la gente son vacas. Pero para los estancieros son ganado. Aunque más bien parece desganado. Ahí, sin buscar ninguna ocupación instintiva.
Las vacas tienen una vida fácil y una muerte también fácil. La vaca es un animal fácil: fácil de encontrar, fácil de matar, fácil de comer. Un bicho propio de estos tiempos en que la gente quiere todo fácil. Tan fácil que hasta se dejó de pedir narración con tema La Vaca. Porque los pibes la hacían de taquito.
La vaca es un animal tan bueno que hasta pareciera dispuesto a suicidarse y ahorrarle trabajo al hombre. No obstante, hubo un cazador oriundo de Santiago del Estero que luego de años de práctica, logró desarrollar una buena técnica. Se escondía entre los arbustos acechando a la vaca y esperando el momento justo para no errar; y así podían estar los dos, horas sin moverse, mirándose intrigantemente, llamados a su juego de presa y cazador. Luego se retiró de la profesión, dijo estar agotado. Escribió un libro biográfico de sus actividades de cazador de vacas, el mismo se titulaba: "Miguel Alvar Nuñez: Cabeza de Vaca". No vendió muchos ejemplares.

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