Los discursos presidenciales son indescifrables, incomprensibles e internacionales. Y en algunos países como Argentina, inoportunos. Ya que siempre fastidian a la audiencia en lo mejor de la tira diaria. De acá es que sean siempre insultados.
Los discursos presidenciales están escritos por los ineptos. Que ocupan el cargo de primer mandatario. Se llama así porque es el primer sujeto al que la gente quiere mandar al carajo cuando suben los precios.
El presidente se coloca frente a la cámara y lee el discurso. El televidente se coloca frente al televisor y lee el horóscopo. Que tiene más certezas que el discurso presidencial. Que pudo haber sido escrito por Aschira. Que es una astróloga que sabe más de discursos presidenciales que de astrología.
El discurso presidencial puede no haber sido redactado por el jefe del gobierno nacional. Por esto el presidente lo lee sin mucho entusiasmo. Porque el crédito se lo lleva otro, aunque las cuotas las paga la gente. Por eso nadie presta atención al discurso, porque habla de lo que se va a tener que pagar. Siempre habla de eso, de lo que hay que pagar. "Lo que hay que apagar es la tele", dijo uno, desilusionado. Aunque en la radio también está hablando el presidente. Un discurso presidencial es una invitación a la lectura.
Los discursos presidenciales siempre van en cadena nacional. Esto es porque se escucha en todas partes. Menos en la casa del que lo escribió. Porque ya lo conoce y no lo pude criticar, y así no tiene gracia.
La hora en que pasa el discurso es siempre de noche. Para que nadie se pierda la oportunidad de ignorarlo. También para que los niños no se vayan a dormir sin un cuento.
Antes del discurso el canal avisa que el presidente de la república se dirigirá al pueblo. Y entonces todos se alegran porque lo van a tener a mano. Pero es mentira, habla desde la casa de gobierno sin permitir la golpiza.
Cuando termina de expresar su mensaje, da las buenas noches y se despide. Lo cual es un engaño por partida doble. Esto demuestra el sadismo de los gobernantes.
En Argentina hubo un discurso presidencial que terminó diciéndole al pueblo felices pascuas. Debe ser porque unos cuantos estaban rompiendo los huevos...
lunes, 30 de noviembre de 2009
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Con tanto avance tecnólogico, y con la aún tímida aparición de los libros digitales, temo que en un futuro no muy lejano, nuestra lectura sea también interrumpida por el insufrible discurso, enviado via wi-fi.
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