El cine es una sala de espera para usuarios de entretenimientos y esparcimientos. Así, una persona que va a comer a un restaurante, mientras espera su mesa va al cine. Paga su butaca y allí aguarda su turno para comer.
La gente que va al cine a esperar se entretiene charlando hasta que se corta la luz. Que es algo que siempre pasa en el cine, por eso se ponen imágenes en una pantalla, para que se pueda ver algo y no esté tan oscuro. Por esto la entrada no es tan cara, todos saben que se van a quedar a oscuras. No se puede cobrar mucho por un servicio así.
La única persona que cuando va al cine no espera nada es el crítico cinematográfico. Que tiene pasión por maledecir el servicio brindado. Sobre todo las imágenes, a las cuales nunca les encuentra sentido. ¡Cómo si esto importara!
Un grupo de personas haciendo una fila a la puerta de un cine, son gente que está esperando para esperar. En este país es algo común esperar. El marido espera a la esposa mientras se viste; ambos esperan un remís que los lleve a su destino; ya en la fila para entrar al cine esperan para esperar; y una vez en el lugar escogido de la salida esperan ser atendidos. Y luego, en la semana, esperan con ansias el fin de semana.
Es un lugar lleno de esperanza este país.
En el cine, para matizar la espera se presentan unos malabaristas que cargan con bandejas llenas de paquetitos. Van y vienen haciendo mil piruetas sin que se les caigan. Después se pone oscuro y ya no pueden seguir con su rutina.
Hay gente que entra al cine cuando ya se cortó la luz. Deben entrar engañados. Entran acompañados por el personal encargado de reinstalar la luz, que les va pidiendo disculpas mientras les alumbra el camino con una linterna. El nuevo concurrente se sienta y trata de entender lo que pasa.
La luz generalmente retorna después de dos o tres horas. Cuando vuelve la luz se apagan las imágenes. Entonces la gente se va disgustada del cine, porque no pudo leer, ni hablar, ni ver a los malabaristas. Y siempre se la agarra con las imágenes. Que en realidad fue lo único que dio un poco de luz.
Algunas gentes extrañas se apasionaron con estos percances que brindan los cines. Van aunque no tengan nada que esperar. Será por esto que algunos oportunistas empezaron a pedir que les dejaran poner sus imágenes para iluminar la sala. Les llaman películas y dicen que es arte. Algunos dicen que iluminan la vida de los hombres. Por lo menos, mientras estos esperan que vuelva la luz, no deja de ser cierto.
miércoles, 18 de noviembre de 2009
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