domingo, 29 de noviembre de 2009

Max y los cementerios

Los cementerios son lugares donde la gente no quiere ir, pero sabe que va a terminar yendo cuando ya no pueda ir a ningún lado. Por esto van de vez en cuando a familiarizarse con el lugar. Aunque también van cuando tienen que llevar a uno que ya no puede ir solo.
Los cementerios están llenos de muertos que no hacen nada. No como otros lugares donde hay muertos muy activos que hacen cosas y se les recrimina: "¡Dale muerto, corré!", "¡movete muerto!", "¡qué muerto que sos!". Este lugar es un espacio muy ocioso. Un médico me dijo una vez que también es un espacio oseoso, porque lo único que queda son huesos.
La gente que todavía no está muerta tiene miedo a los que están muertos. Por eso cuando los llevan al cementerio los dejan muy abajo y con un montón de tierra encima. Para que no puedan salir. Algunos los dejan en casitas para muertos que hay en el cementerio. Y se llevan la llave, claro. La única casa del cementerio que no está ocupada por un muerto es la del sereno. Que se encarga de vigilar que no se escapen. El sereno del cementerio es la única persona que no tienen que llevar al cementerio después de muerto; lo sacan de su casa y lo ponen en una de las otras. Le sacan la llave y así pasa de vigilante a vigilado.
En los cementerios, para identificar dónde están los muertos, se pone una cruz. Esto es porque muchos se olvidaron dónde los habían dejado y el sereno no los podía vigilar. Desde estos casos es que se cree que hay muchos muertos desparramados por las ciudades. Después unos vivos hicieron películas sobre estos muertos prófugos y las vendieron por todo el mundo. Hay quienes sostienen que no solo están sueltos, sino que además ocupan cargos públicos y privados.
Hay cementerios que son privados. Donde no pueden ir otros muertos que no hayan pagado su estadía. De estos cementerios parece que no se quieren escapar porque están muy cómodos. ¡Por algo pagaron...!

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