viernes, 13 de noviembre de 2009

Max y el fútbol

El fútbol es un juego donde los participantes son amigos con algunos y enemigos con otros. Es una recreación de la vida cotidiana del planeta.
Son once amigos contra once enemigos y viceversa. También hay un sujeto vestido de negro que es amigo de todos y enemigo de todos, según cómo se levante ese día. Y hay otros tantos que miran de afuera cómo se pelean sin hacer nada por amigarlos.
El objetivo es ganarse la amistad del individuo vestido de negro. Para esto todos quieren atrapar la pelota, para obsequiársela. La pelota es eso que tienen que agarrar para convencer a los que miran de afuera de que ellos son buenos tipos: más buenos que los otros. Lo curioso es que el señor de negro no la quiere, y cuando se la dan la deja pasar sin comprometerse con el obsequio.
De todos los jugadores el más inteligente es el "pescador". Este se viste diferente de sus compañeros y usa una especie de medio mundo con el cual va a atrapar la pelota.
Los jugadores tienen en sus espaldas números que dan su coeficiente como captor de pelotas. Así el pescador tiene el número uno, porque generalmente mete la pelota en su medio mundo en su primer intento. Los equipos se completan hasta el jugador con el número once, que es el menos eficiente de los que salen a jugar, ya que necesita once oportunidades para dar con una pelota. De esta forma quedan al costado otros jugadores que tienen coeficientes pobrísimos, como el 30 o el 32. Estos juegan cuando ya los demás se cansaron de atrapar pelotas y el juego está ganado.
El hombre vestido de negro es insultado por los que están afuera. Porque no se deja obsequiar la pelota. También le reprochan su actitud los compañeros de los que están corriendo pelotas.
Este juego se pone muy brusco cuando los amigos y los enemigos intentar agarrar la pelota todos al mismo tiempo. Entonces ahí, el hombre de negro los reta y le permite agarrar la pelota a uno de los bandos. En ocasiones, cuando la violencia es extrema, el hombre de negro cobra la pena máxima. Esto consiste en castigar a un equipo obligándolo a cederle la pelota al rival, más exactamente al pescador. El hombre de negro pone la pelota en un punto blanco y le ordena al jugador que se la entregue. Este le apunta al pescador para ver si le rebota y vuelve a él. Pero el pescador siempre logra correrse y apresar la pelota en su medio mundo, burlando al enemigo.
A veces estos juegos no terminan, porque los que están afuera mirando entran para jugar ellos también. Pero el espacio es chico y no se puede seguir.

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