La música es una concatenación de ruidos hechos a propósito por una persona o un conjunto de personas. Estas personas se llaman músicos. Que son adoradores del barullo al cual llaman melodía.
La música es algo lindo, feo, horrible, hermoso, molesto, y agradable: todo al mismo tiempo. Depende de quién escuche los ruidos. Así, un músico hace un montón de ruido y es aplaudido y admirado por una persona, y es aborrecido por otra persona, y criticado por otra distinta; y hasta, en ocasiones, golpeado por una cuarta persona. Esta persona es también llamada vecino de al lado.
Los músicos usan instrumentos para hacer ruido. Un músico que no usa estos instrumentos es una persona que golpea una mesa, aplaude con las manos, y cree por eso ser músico. No lo es.
Los músicos nunca se equivocan. Porque no importa cómo sale el ruido. Lo importante es que salga, para poder ponerle un nombre (título) y decir que es arte.
Un músico puede ser profesional o aficionado. Es profesional si convenció a una cantidad de gente de que su barullo es bueno. Entonces grabó los ruidos y se los vendió. Es aficionado si no pudo persuadir a nadie de su talento, y por lo tanto escucha el ruido él solo en el garage de su casa. El vecino también lo escucha pero no cuenta. Porque no paga por escucharlo sino que pega, al aficionado. En este caso lo llaman melodía pegadiza. El músico cobra pero no en plata.
Los músicos dicen ser dueños de los ruidos que hacen, y no dejan a otra persona que haga el mismo ruido. A menos que pague para hacerlo. Lo cual es una barbaridad, ya que ¡pagar para hacer ruido con la cantidad que hay en la calle!
El lugar donde el músico deja grabado sus ruidos se llama SADAIC. Que significa Sociedad Argentina De Atorrantes Increiblemente Caraduras.
Los músicos llevan la melodía en partituras. Que es un cuaderno donde se dibujan puntos y palitos negros sin ningún sentido. Por más que uno se ponga la partitura en la oreja, no se siente nada. Por eso dejan la grabación, lo cual hace notar la poca importancia de las partituras. Estas nadie las entiende, y se cree que el que las inventó tampoco. Hay gente que dice que un músico toca de oído porque no puede entender una partitura.
Cualquiera se hace llamar músico por agarrar un instrumento y hacer barullo. Hay músicos honestos y músicos insensatos. Los honestos son los que no hacen música. Es decir, no agregan barullo al que ya soportamos cotidianamente. Y hay músicos insensatos que lucran con el deterioro de nuestro sistema auditivo.
Una vez hubo uno llamado Beethoven, que no escuchaba nada y que igual hacía ruido para los demás. Lo que se dice un malintencionado. Un claro ejemplo de lo nociva que puede resultar la mala música, inclusive para el propio músico.
sábado, 14 de noviembre de 2009
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