El rugby es un deporte que se juega con una pelota deformada. Con gente también deformada. Aunque parece que la gente se deforma después de años de aplastarse unos contra otros tratando de agarrar la pelota. Para arreglarla.
El juego consiste en hacer que la pelota vuelva a ser redonda. (Algunos periodistas deportivos dicen que en el fútbol hoy día el objetivo es el mismo). Para esto se la aprieta contra el piso, contra los jugadores, e incluso se le dan patadones para ver si se redondea. Cosa que nunca pasa.
Se juega en dos equipos de quince gordos cada uno. Aunque a veces hay algunos flacos mezclados. Estos no se aplastan como los demás, porque no tiene sentido, por más que traten no van a lograr cambiarle la forma a la pelota.
Gana el equipo que más intentó arreglarla. El que más la apretó contra el piso. También puede ser el que más patadas le dio. Incluso algunos ganan por apretarla mucho contra el piso y además por darle muchísimas patadas.
En algunos tramos del partido los equipos se ponen de acuerdo y tratan los dos al mismo tiempo de darle redondez. Se apiñan los jugadores, todos abrazados, y meten la pelota abajo. Y ahí la someten a todo tipo de golpizas y aplastamientos. Pero siempre hay uno que se arrepiente y la saca para tratar él solo de hacer la tarea. La saca y le mete un patadón terrible.
En el rugby hay algunas reglas que atender. Y eso lo hacen los jugadores. A veces hay algunos jugadores que atender. Y eso lo hacen los doctores. Que vendría bien que fueran dietólogos. Para hacer adelgazar a los gordos deformes.
La pelota ovalada nunca se puede tirar para adelante. Si un equipo la tira para adelante su táctica va para atrás.
Yo al final pienso que lo más importante es aplastar la pelota, incluso para afuera de la cancha. Con tal de que se haga redonda otra vez y se pueda jugar un partido en serio.
martes, 6 de julio de 2010
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