miércoles, 17 de febrero de 2010

Max y las discotecas

Las discotecas son lugares donde nunca hay espacio. Y la gente siempre está toda apretada contra las paredes, contra las columnas, contra los parlantes, contra otra gente. Aunque esto último parece que no tiene nada que ver con la falta de lugar, ya que cuando la discoteca se empieza a quedar vacía la gente igual sigue apretándose unas contra otras. Esto es muy común.
En las discotecas, además de apretujarse, la gente soporta la música a todo lo que da el volumen. Con esto se trata de que mucha gente desista y se vaya del lugar dejando más espacio. Pero no funciona porque nadie se va.
Hay tan poco espacio que muchos se paran arriba de los parlantes para estar más cómodos. Se llama parlante a la caja rectangular de la cual sale una masa de ruido sin ton ni son. También se llama así a muchos hombres que se pasan toda la noche hablando al oido de señoritas que no los escuchan. Por el barullo. Entonces, cansados de hablar sin entenderse se pegan boca con boca. Debe ser para pasarse las palabras de manera más rápida y entendible. Porque esto todo el mundo lo entiende, parece un idioma mundial. Aunque para mi no tiene nada de idioma eso. Yo una vez quise comunicarme con una chica de esa manera y no funcionó. Me dio un cachetazo bien sonoro. Se ve que entendió otra cosa y no lo que yo le decía.
Antes de entrar a la discoteca los humanos hacen una fila en la puerta. Donde también se apretujan. Lo raro es que ahí sí hay espacio, y sin embargo se amontonan igual. Yo creo que debe ser un calentamiento previo, como para ir sabiendo lo que les espera adentro. Y está bien esta idea, porque yo vi muchas veces que algunos que estaban en la fila se salieron y se fueron. No les gustó el asunto.
Hay algunos que no hacen la fila demostrativa. Pasan directamente por otra puerta. Debe ser que ya conocen la temática y se quieren ahorrar la prueba de calidad. En la discoteca no importa la calidad sino la cantidad: cuanta más cantidad haya más se puede apretar con la gente. Así dicen los habitués.
En la discoteca no hay luz. No se ve nada. A lo sumo hay unas lamparitas muy chiquitas que alumbran muy poco. Por esto muchos dicen que una discoteca no es el lugar indicado para conocer gente, que a la gente se la conoce afuera. Claro, cuando se la ve por primera vez en toda la noche.
Hay gente que se arrepiente de haber entrado, y como no se puede ir porque está aprisionada contra una columna toma alcohol. El alcohol es un somnífero que ayuda a pasar la noche sin sentir dolor; aunque el dolor se va a sentir todo el día siguiente. En la cabeza.
Los humanos van a las discotecas una vez por semana. Esto para poder recuperarse de los chichones en los músculos, de las sorderas en las orejas, y del agujero que los somníferos dejaron en el hígado. Una vez fui a una discoteca para ver cómo era. No me gustó.
Es tan popular esto en este país que también tienen discotecas ambulantes. Donde la gente entra para ir de un lugar a otro toda apretada. Claro que paga menos la entrada porque no es toda la noche.

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