viernes, 15 de enero de 2010

Max y la historia

Historia es todo lo que ya pasó. Hace un siglo, un año, un mes, o un minuto. Si pasó, es historia. Por eso, si un peatón pasó un semáforo en rojo en la Avenida 9 de julio, se dice: "¡Ese tipo es historia!". Porque ya pasó.
Es como un diario íntimo de su mundo que van escribiendo. Pero lo escriben después de que pasan los hechos. Y se lo enseñan a los que no lo saben. O no estaban en ese momento. Acá se pierde lo de íntimo, ya que se enteran todos.
La historia la escriben los historiadores que son gente que no tiene buena memoria. Por eso necesitan escribir lo que pasa. Para no olvidarse. Aunque después, muchos, se olvidan igual.
El historiador gana dinero historiando, ya que la historia la escriben los que ganan.
Hay buenos historiadores y malos historiadores. Los buenos son los que dicen que las cosas pasaron como quiere el editor, y los malos historiadores perseveran en afirmar que lo que pasó, pasó porque tenía que pasar, y no podía pasar de otra forma distinta de cómo pasó.
Los primeros son historiadores independientes y los segundos dependientes. En el primer caso el historiador no depende de que pase algo para escribir historia. Con tal que se le ocurra algo, el editor le hace caso, y se hace la casa; en el segundo caso, dependen de que alguien les crea a ellos y sus afirmaciones.
También hubo un historiador de Racing que era una mezcla de los otros. Ya que sanateaba sobre lo que pasaba, pero lo hacía paso a paso.
La historia se divide en antigua y moderna. La antigua también se llama fábula o cuento chino, y está escrita a puro verso. El historiador no sabe qué pasó pero los demás tampoco, entonces habla con su tío que de chico le contaba un cuento. El editor vende eso como verídico.
La historia moderna está más próxima a nuestro presente. Acá los historiadores no reparan en verguenza a la hora de inventar.
Resultó ser tan buen negocio esto de historiar, que para que el negocio no terminara siendo historia se dividió en rubros. Así hay historia política, económica, social, cultural, deportiva. Y también está la posibilidad de compilar sin necesidad de ajustarse a un rubro específico. Esto se llama antología. Porque el historiador pone lo que se le antoja.
Se llama historia universal cuando la desfachatez del escribidor no tiene límites.
Un historiador conocido es Felix Luna. ¿Quién no escuchó hablar de las historias del Luna?

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